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sábado, 4 de enero de 2014

La ética en la banca, las empresas y el Estado: Sociedades Anónimas, capitalismo y democracia

Tuve un profesor de contabilidad en la universidad que decía que S.A. (Sociedad Anónima) significaba también “Sin Alma”.

Desde hace muchos años está de moda la ética en los negocios, el comercio responsable y justo (dando a entender que “normalmente” es injusto), las fundaciones de grandes corporaciones, etc. Este último punto siempre me ha chocado mucho, sobre todo en los bancos, que parecen querer lavar su imagen con “obra social”, lo cual para mí sólo empeora las cosas. Voy a explicarme.

El BIEN debe hacerse con la única finalidad de hacer el bien (y sentirse mejor quizá…). A partir del momento en que se hace el BIEN por cuestión de imagen, para beneficiarse directa ó indirectamente de esa actividad, entonces ya está bajo sospecha. Es decir, el BIEN no debe ser utilitarista, finalista.

Personalmente preferiría que la banca fuera totalmente transparente y más barata, antes que tener costosas fundaciones dedicadas a “hacer el bien”. Si quieren mejorar la sociedad, que se dediquen a hacer bien su trabajo, a cobrar menos a las empresas, y eso será de sobra suficiente. Si quiero hacer donativos a una ONG, ya me encargaré yo de ello, pero lo que me parece obsceno es que me cobren más comisiones en mi actividad bancaria para desviar parte de esos fondos hacia una Fundación-ONG encaminada a mejorar su imagen.

Por otra parte, la ética de las empresas en general es igual de discutible: a partir del momento en que vigilas tu comportamiento para tener buena imagen, ya estás bajo sospecha. Es de cajón: las empresas buscan hacer negocios y ganar dinero, y si los motivos de ser éticos y transparentes son tener buena reputación y prestigio, es obvio que no estamos ante una S.A. especialmente decente y caritativa, sino ante una empresa que sabe que debe tener un comportamiento intachable para seguir vendiendo.
De lo anterior se puede concluir algo importante: el incentivo de las empresas para ser éticas y honestas no es el BIEN “en sí mismo”, sino el poder seguir ganando dinero. Y en ese caso no se debería hablar de ética, sino de simple gestión y lógica empresarial, de un simple “hacer las cosas bien”. Las empresas no deberían vanagloriarse de su ética, porque por definición, un ente “Sin Alma”, no puede tener ética (ni buena ni mala).

Creo que la deriva actual es peligrosa, porque conduce a una deshumanización general de la sociedad y la economía, donde el BIEN ya no lo hacen los seres humanos (por ejemplo las Familias), sino instituciones ANÓNIMAS como grandes empresas y el Estado.


Del mismo modo en que no deberíamos mezclar churras con merinas en el ámbito empresarial, creo que cometemos otro error en el plano político: el Estado tampoco es una ONG responsable de hacer el bien, ó al menos no debería ser su actividad principal. Sin embargo, cada vez observamos más esa tendencia a “parecer buenos”, quizá porque obviamente eso da votos para ganar las elecciones. En la guerra, un General se puede ver obligado a  sacrificar un grupo de soldados para proteger al resto (a la mayoría). Es un dilema ético terrible, sin solución (a corto plazo). ¿Qué pasa cuando un ESTADO se enfrenta a un DILEMA ÉTICO de ese tipo y está más preocupado de su imagen que del resultado final para la mayoría? Es un problema serio, al menos en el plano teórico.

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