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sábado, 24 de noviembre de 2012

Razonamiento inverso: cambiar la pregunta para ayudarnos a verlo más claro

El mejor ejemplo lo tenemos hoy día con la vivienda. Mucha gente se pregunta si comprar ahora un piso o esperar, porque no saben si seguirán bajando. Aplicar aquí el razonamiento inverso consiste en preguntarse si es posible que los pisos suban.

Es decir, en vez de intentar averiguar si nuestra proposición inicial es cierta ó es falsa, procedemos por razonamiento inverso: nos preguntamos si la proposición contraria es cierta. Quizá ahí lo veamos más claro, y eso nos ayude a responder a nuestra proposición inicial.

En el caso de la vivienda, cuando pienso en la posibilidad de que los pisos suban, lo veo muy complicado, por no decir imposible. Así que cuando alguien me pregunta si los pisos seguirán bajando y deben esperar para comprar, ó darse prisa para vender, les digo rápidamente que no sé si seguirán bajando, pero lo que me cuesta horrores imaginar es que puedan subir. Con eso ya tienen la respuesta.

En bolsa, el razonamiento inverso nos puede ayudar a resolver momentos clave cuando en vez de preguntarnos por ejemplo si el Nasdaq puede caer, nos preguntamos si puede seguir subiendo después de alcanzar máximos de 12 años. Es la pregunta que me hice este verano, y aunque no lo ví tan claro como lo de los pisos, sí me bastó para saber que no era momento de comprar. No sabía si el Nasdaq iba a caer, pero lo que veía mucho más complicado es que siguiera subiendo a buen ritmo.

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