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miércoles, 5 de diciembre de 2012

Los misterios del espacio-tiempo. Nuestros sentidos nos engañan.

Las estrellas del cielo son una realidad falsa: la luz que nos llega salió del punto de origen hace ya muchos años. Dado que el universo está en expansión (un viaje contínuo), y que los planetas y las estrellas giran alrededor de una órbita, esa estrella que vemos en el cielo ya no está ahí donde la vemos. Incluso es posible que no exista (si ya murió). Al mirar al cielo, ¡¡ estamos viendo el pasado !! (aunque para nosotros es presente). Si lo pensamos un momento, resulta asombroso… Pero hay más.
Cada estrella está a una distancia diferente de las otras estrellas. Alguna estará a una distancia de pongamos 1000 años luz (lo que significa que estamos viendo una luz que salió de su punto de origen hace 1000 años), y otras estarán a 1000 millones de años luz (qué barbaridad, hace 1000 millones de años… !!). Todo ésto significa que no sólo estamos viendo el pasado, sino un pasado deformado, irreal (nunca han existido todas esas estrellas simultáneamente y en esa situación u organización en que las vemos).

Así que el cielo es un pasado deformado, una mentira doble: ni esas estrellas están ya ahí, ni se corresponden a un momento del pasado en concreto, sino a miles de instantes dispersos del pasado, reunidos en un único punto de vista: el nuestro actual.

Me encanta mirar el cielo estrellado. Es precioso, pero es irreal. Es una mentira maravillosa de contemplar. Cada vez que miro al cielo por la noche, no puedo evitar pensar que lo que estoy viendo, no es real, no existe tal y como lo veo… aunque es “mi verdad”, en mi presente (maravillas del espacio-tiempo…).

Algo parecido ocurre con los humanos: coexisten en nuestro presente multitud de instantes dispersos en la evolución. Hoy día hay humanos que viven casi en la época prehistórica. Otros viven igual que nuestros antepasados de hace 3000 años. Otros viven como en la edad media. Y así indefinidamente, resulta que eso que llamamos “ser humano” es una realidad tan abstracta como las estrellas que vemos en el cielo.

Esa realidad abstracta es muy difícil de resumir, de concentrar y condensar en una teoría. La racionalidad de nuestro comportamiento es un dogma moderno, que han utilizado filósofos y economistas en sus teorías, y en mi opinión es la base de errores mayúsculos. La racionalidad de los mercados financieros es una extensión natural de esos errores de partida. Hemos intentado hacer una teoría general del comportamiento aplicable a todos los seres humanos. Quizá hemos cometido el error de suponer que todas las estrellas que vemos en el cielo están a la misma distancia de la tierra y representan una realidad fija y homogénea…

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