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miércoles, 12 de diciembre de 2012

Esta crisis no tiene nada que ver con la de 1929. Productividad y riqueza están muy lejos

Lo que hoy día produce un granjero en EEUU cultivando una hectárea de terreno, hacían falta 100 granjeros hace 80 años. Eso es la mejor definición de lo que significa incremento de PRODUCTIVIDAD. Cada vez hacen falta menos personas para producir la misma cantidad de bienes; ó si se prefiere, la misma cantidad de personas produce una cantidad creciente de bienes. Algunos ejemplos de próximas evoluciones posibles:

- cajeros en los supermercados: podrían desaparecer completamente gracias a una tecnología que permitiría calcular en un segundo todo lo que llevamos en la cesta de la compra.
- conductores: si se pone a punto la conducción automática, ¿qué pasaría con los taxistas, con los conductores de camiones?

Son simples ejemplos que ponen de relieve un reto en el que ya estamos envueltos.

Vengo diciendo hace tiempo que la crisis actual no tiene nada que ver con la gran depresión de los años 30, cuando había colas delante de los comedores populares. La productividad de un granjero es la mejor imagen para explicarlo. Eso es lo que hace que tengamos millones de parados y que sean “asumibles” por la sociedad: los que trabajan, tienen una productividad increíblemente superior a la que había hace 100 años. Dicho de otra manera, la riqueza global de las sociedades occidentales actuales es extraordinariamente mayor. Hay riqueza de sobra: vivimos en la cultura de la opulencia. Y eso para los seres humanos eso ha significado inevitablemente despilfarro. En períodos de crisis como el actual, el objetivo es reconducir esas ineficiencias y realizar una mejor asignación de recursos.

El reto de la sociedad es integrar y asumir esos cambios. Por ahora, en vez de trabajar menos, lo que está ocurriendo es que cada vez trabajan menos personas (de forma remunerada), pero los que trabajan lo siguen haciendo el mismo número de horas y días (aproximadamente). Problema: crece la tasa de paro, y como estamos viendo en EEUU, quizá esa tasa de paro está creciendo para no caer. El ejemplo español es un extremo: ¿cómo se pueden asumir 5-6 millones de parados, y una tasa de paro del 25-30%, incluyendo millones de jubilados y una tasa de dependencia (nº de cotizantes por cada pensionista) inferior a 2? Hace falta que los niveles de productividad sean realmente altos para que unos pocos trabajadores puedan mantener a tantos parados y tantos pensionistas. Y no hablo de que sean altos comparados con otros países occidentales hoy día, sino comparado con la historia reciente de la humanidad.

No cabe duda de que el progreso tecnológico ha cambiado la faz de la tierra. Y por ahora ese es el camino, para bien o para mal.

Volviendo a nuestros granjeros, ¿qué hacen los 99 granjeros que “sobran”? Si siguen produciendo, obviamente habrá que tirar produccion, porque sobra. Si no trabajan, tendrán que comer de lo que produce en único granjero que trabaja, lo cual nos lleva al problema central: la redistribución de la riqueza, y algo más importante pero que no miden los economistas: la ocupación vital de los seres humanos. Porque en nuestras sociedades opulentas, el problema ya no es a grandes rasgos “comer” (como lo era hace 60 años), sino tener actividad vital, sentirse últil y valorado, y tener salud, física y mental. Problemas de orden ético y moral mucho más que económico, lo cual es un problema añadido en una sociedad que cada vez “piensa” menos y actúa más en una acelerada huída hacia adelante…

El tema del progreso como DOGMA en las sociedades occidentales actuales da para mucho debate. Es una de mis ideas recurrentes, así que ya tendremos ocasión de darle más vueltas, porque lo considero importante.

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