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martes, 13 de agosto de 2013

Sobre Crisis y desarrollo: La increíble historia de la productividad y el progreso de la humanidad

Es un tema que da para mucho. Y las conclusiones pueden ser tan molestas, que quizá prefiramos mirar para otro lado. El dogma actual es el siguiente:
El progreso tecnológico es ‘EL’ Camino para la humanidad. Es lo que quitará sufrimiento en la faz de la tierra, lo que nos permitirá comer a todos, curar enfermedades y ser felices. Es el camino para construir el paraíso terrenal.
La característica de un DOGMA es que es invisible para los contemporáneos (ó al menos para una mayoría, para la “opinión pública”). Nos reímos de los dogmas de la Edad Media, y ensalzamos los que fueron capaces de ver más allá, aunque les costara morir en la hoguera. Seguramente no fueron los únicos, pero sí los que más ruido hicieron.

Lo que me sorprende (ya no tanto), es que no estemos obsesionados con los dogmas modernos, esos “errores de bulto” que no estamos sabiendo ver y por los que nuestros descendientes dentro de cientos ó miles de años se reirán de nosotros. ¿O es que acaso creen que hemos nacido “justo” en la época de liberación y perfección de la humanidad?

En el siguiente gráfico se muestra la evolución de la productividad económica. Hace 100 años, hacían falta 100 personas para producir lo que hoy día produce 1 persona en el campo (productividad agrícola). Hemos multiplicado por 100 el rendimiento de la tierra. ¿Acaso hemos reducido 100 veces la carga de trabajo? ¿Hemos multiplicado la felicidad por 100? Este gráfico no habla de la productividad agrícola, sino todo lo contrario, de la “no agrícola”, más relevante en una sociedad post-industrial como la americana, pero me vale para ilustrar la idea de fondo: el lento y constante crecimiento de la productividad, que hace de nuestra civilización moderna la más rica y eficiente de la historia de la humanidad, MUY DE LEJOS. La riqueza actual no tienen parangón. Es una enorme diferencia con el crack del 29 y la crisis posterior de los años 30, con colas en los comedores para comer y una miseria material que si hoy existe, no se debe a la penuria sino al enorme despilfarro de la sociedad opulenta del bienestar.

En verde, el índice SP500 ajustado con inflación, en azul la producción por hora de trabajo en EEUU


¿No resulta perturbador el constante, regular e imparable incremento de la producción por hora de trabajo? (está todo valorado en dólares de 2011, es decir, es comparable). ¿Qué hacemos con esa enorme cantidad de tiempo liberado? ¿Nos hace eso más felices? ¿Sabemos repartirlo y aprovecharlo? Fijaros en que todas las grandes crisis vividas desde 1955, apenas tienen reflejo en este gráfico, que nada tiene que ver con un gráfico de índices bursátiles por ejemplo. La VOLATILIDAD de los mercados refleja emociones extremas y muy cambiantes, lo cual no tiene su reflejo en la realidad económica macro de la economía, ya sea en el PIB total ó en la producción por hora de trabajo.

Cuando veo los millones de parados (y los millones de “no parados”, que tampoco trabajan, como los jubilados), me pregunto si el fallo ha sido “no saber repartir el tiempo libre“, que viene a ser lo mismo que “no saber repartir el trabajo”. Unos siguen dejándose la salud en el trabajo, y otros son infelices porque no lo tienen.

La idea de fondo de este artículo es muy profunda: me pregunto sobre los orígenes del sufrimiento de la humanidad, sobre cuál es “LA” solución a nuestros problemas (entre ellos el paro). ¿Acaso no tenemos ya suficientes evidencias de que el progreso tecnológico no es suficiente e incluso ni siquiera es necesario (al menos con los niveles acutales alcanzados)?


Dicho de otra manera: Europa es MUY RICA, tenemos riqueza suficiente para vivir todos en paz y armonía, la crisis europea es tremendamente inmoral cuando vemos lo que pasa en África, Oriente Medio, Asia etc. No estamos ante una crisis de penuria, como acostumbraban a ser las crisis antes del s.XIX, y eso pone de relieve otros problemas: de organización, de valores (humanos, no “institucionales”), de educación. El “debate público” ganaría mucho si tuviéramos en cuenta lo que la PSICOLOGÍA sabe desde hace tiempo: los aspectos materiales de la vida no dan la felicidad, que es más una actitud pro-activa, una configuración del cerebro, y no “algo” que recibimos. Los ricos no son más felices que los pobres, y peor aún, podrían serlo menos, dado que tienen un problema añadido: cómo mantener y proteger sus posesiones y su estatus…

jueves, 1 de agosto de 2013

Discriminación e injusticia en el tipo IRPF: El colmo del absurdo. Conceptos y Reflexiones generales.

Antes de nada, que quede claro: no defiendo a los “ricos”, puesto que como dice mi admirado TALEB, la riqueza no es mérito de la inteligencia ó capacidades de las personas, sino en gran medida fruto del azar y las circunstancias. No siento ninguna admiración por los ricos, sobre todo considerando que la mayoría se comportan igual que los pobres que los envidian y critican: con ostentación y superioridad, con barbarie y estupidez a la hora de gastarlo.

Dicho ésto, si nos centramos en la parte puramente conceptual, como me gusta hacer, he de decir algo muy claro: hay un error clamoroso en el diseño de los tipos del IRPF, en España y en todos los países, que sólo se explica por la demagogia de los políticos y la necesidad de recaudar más y ganar votos. Lo más simple es verlo con un ejemplo:

El POBRE gana 1.000 €, y se le aplica un tipo del 10%, lo cual se traduce en un pago de 100€ en Impuestos.

Imaginemos un RICO que gana 15 veces más: 15.000€. ¿No sería lógico que si gana 15 veces más, también pague 15 veces más impuestos?

Esa lógica de ganar X veces más, y por lo tanto pagar X veces más impuestos parece aplastante. Mucha gente no es consciente de que un PORCENTAJE ya implica eso: los porcentajes son PROPORCIONALES, y por eso son tan útiles. Si el tipo impositivo es del 10% (ojalá fuera así), automáticamente existe una progresividad: cuanto más ganas, más pagas, proporcionalmente a lo que ganas.

El que gana 15.000€ y paga un 10%, ingresará 1.500€ a Hacienda, lo cual representa 15 veces más que el gana 1.000€ e ingresó 100€ a Hacienda: eso es justicia e IGUALDAD, un concepto del que tanto se habla ahora.

No hay IGUALDAD, y por lo tanto hay discriminación de una minoría, otro concepto muy de moda. Si el RICO que gana 15.000€ tiene que pagar un 20%, entonces ingresará 3.000€ a Hacienda: eso se traduce en que gana 15 veces más que el POBRE, pero paga 30 veces más impuestos.

Insisto en que no entro en la valoración moral de si el rico se lo merece y el pobre no, y tampoco de si el rico debe pagar más impuestos de otra forma. Quizá podría pagarlos en forma de IVA (porque obviamente consumirá más al tener más dinero), ó pagarlo en forma de impuesto sobre la riqueza, ó impuesto sobre el dinero “inmovilizado”, algo que sería muy útil en los tiempos que corren: lo que se debe perseguir es la ACUMULACIÓN IMPRODUCTIVA DE RIQUEZA. Tener millones de euros en billetes ó en el banco, ó en bienes inmuebles, es lo que se debería de evitar. ¿De qué sirve tener tanta riqueza “virtual”?

Hay muchas formas de “perseguir” al rico que acumula riqueza y “no comparte”. En este artículo sólo quería llamar la atención sobre la discriminación del IRPF, algo que podría incluso ser anti-constitucional.

Me rebela la complejidad innecesaria. Un tipo de IRPF Universal y sin tantas exenciones y condiciones sería algo mucho más simple y efectivo. La complejidad creciente de la legislación es una señal de sociedad anquilosada, cada vez más prisionera de sus inercias y sus instituciones.

En la Edad Media se pagaba el DIEZMO: se pagaba un 10% y punto. ¿No sería lógico que con el desarrollo tecnológico y la productividad se fuera pagando cada vez menos, y no cada vez más? El problema es la dimensión creciente del Estado, que devora cada vez más recursos. Es paradójico que la presión impositiva actual sea la mayor en la historia de la humanidad, con un poder centralizado muy fuerte. En realidad, sospecho que es justamente el desarrollo tecnológico y la riqueza actual los que permiten esas tasas impositivas crecientes tan fuertes: lo que queda, digamos un 45% de la renta, es suficiente para que el ciudadano se sienta rico y tenga para vivir ampliamente. Si en la Edad media le hubieras quitado un 55% de su producción al agricultor, seguramente se habría muerto de hambre.


En resumen: un nuevo ejemplo de lo maleable y manipulable que es la “razón”. Es un claro caso de discriminación de una minoría, pero a nadie se le ocurre denunciarla. Obviamente, los ricos tienen maneras de evadir impuestos, por lo que en realidad al final no pagan 30 veces más… incluso quizá puedan acabar pagando menos, con lo cual rizamos el rizo de lo absurdo: una ley conceptualmente mal planteada en origen, que no se aplica bien. Es el colmo de los colmos: nos rompemos la cabeza para plantar leyes archicomplicadas en nombre de la JUSTICIA (algo que como digo ni siquiera se consigue), y luego no se cumplen porque los ricos de verdad saben cómo rodearlas. ¿No sería más sabio simplificarlo todo y aplicarlo de verdad? Bienvenido al planeta Utopía…