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martes, 18 de junio de 2013

La Falacia del Cristal roto de Bastiat: sí… pero no. Una verdad a medias no es una verdad.

Este post surge a raíz de este artículo de Eva Prats Venta de viviendas y el efecto Sareb, y de un comentario de Vicent Vega en el que cita un post mío (solución paradójica y provocadora a la burbuja inmobiliaria y cualquier crisis) tras lo cual Eva Prats nos aportó este curioso vídeo donde habla de la Falacia de Bastiat (vídeo de 3 minutos) que podéis ver aquí:


Recuerdo que descubrí a Bastiat (economista francés del s.XIX seguidor de la escuela austríaca según tengo entendido) gracias a Álvaro Guzmán de Lázaro, que por cierto fue compañero mío de clase en el Liceo, aunque apenas me acuerdo de él, los nombres y las caras no son mi fuerte, yo suelo estar más… en las nubes :-) Empecé a leerlo, pero no me enganchó.

La falacia de Bastiat empieza diciendo que cuando un gamberro rompe el cristal de la panadería, parece que eso crea riqueza porque el panadero se ve obligado a cambiar esa ventana, contratando a un profesional y comprando un nuevo cristal. El problema que se puede ver fácilmente es que el dinero que se gaste el panadero en eso, no se lo gasta en otra cosa, con lo cual el supuesto efecto benéfico no existe: simplemente deja de comprarse un traje (por ejemplo) para cambiar la ventana.

Pues bien, vamos ahora con la falacia de la falacia.
Cuando ocurre una catástrofe natural ó una destrucción de riqueza como el cristal del panadero, la voluntad y necesidad de reparar ó sustituir ese bien es una actividad que formará parte del PIB, es decir, del producto interior bruto (riqueza creada durante ese año en concreto). Lo que Bastiat no dice (pero que debe de saber), son las diferencias entre el cristal y el traje: cuando se rompe la ventana, estás obligado a cambiarla sí ó sí. Cuando tu negocio marcha bien y te “sobra” dinero, quizá te compres un traje… ó quizá no. Peor: quizá te vayas de vacaciones y te gastes todo tu dinero fuera de tu país. Quizá te compres un bien importado ó un artículo de lujo: la asignación de recursos es muy diferente (lo cual quizá no es importante para un economista, pero sí para un filósofo…).

La gran diferencia es que una catástrofe natural destruye casas y bienes a los que estamos acostumbrados, que necesitamos. Haremos todo lo posible por reconstruirlo lo más rápidamente posible, y será una actividad que revertirá en nosotros (¿plan Marshall?). Por el contrario, cuando el panadero ó cualquier otro actor económico acumula riqueza, es posible que:


1.     aumente su ahorro (dinero inmovilizado, circulación del dinero cae)
2.     asigne esos recursos a la producción de otros bienes que no reviertan tan directamente en la economía LOCA
3.     dilate su decisión de compra de otros productos, etc


Según aumenta el confort de una sociedad, se reduce la presión para producir más. Es un tema conceptual largo, pero creo que se entiende la idea…

La economía en su origen era la ciencia que se ocupaba de asignar recursos limitados. Hoy día, son limitados pero mucho menos (en parte gracias al salto exponencial de productividad en los últimos 100 años, algo de lo que hablaré en otra ocasión). La economía parece más hoy día la ciencia de evitar despilfarros y favorecer una asignación “justa” ó racional de recursos, para evitar por ejemplo que se construyan un millón de pisos que luego van a estar vacíos…

Volviendo al tema, claramente, el efecto de una catástrofe dinamiza el PIB de ese año en el país en cuestión:


- obliga a asignar recursos DENTRO del país,
- de forma INMEDIATA.


Espacial y temporalmente, se favorece mucho más el PIB del país. Se contabiliza más “riqueza creada” ese año, y los economistas están contentos. Por supuesto, Bastiat tiene razón en que filosóficamente, la destrución del vandalismo (ó las catástrofes) no está justificado: al final, la sociedad vivirá mejor si nos dedicamos a fabricar cosas nuevas en vez de reparar ó sustituir las anteriores. El problema es que tal y como está planteada la economía hoy día, lo que cuenta es el PIB, no la riqueza anterior existente. La sociedad podría vivir muy bien si todos esos pisos vacíos se ocuparan y el Estado dejara de tirar el dinero de los impuestos…

En resumen, la falacia de Bastiat es mucho menos correcta de lo que ese video breve nos quiere transmitir. ¿Quién es el autor? Una vez más, seguramente alguien cuya ideología domina su capacidad de raciocinio, consciente ó inconscientemente.

Bastiat desmonta una falacia: eso está bien. Obviamente, lo que te gastas en cambiar el cristal no te lo gastas en comprar un traje, y el efecto global sobre la economía es el mismo. Lo que no dice Bastiat es que el cristal lo vas a cambiar seguro, mientras que el traje ó cualquier otro gasto / inversión, los puedes retrasar indefinidamente de año en año, lo puedes amasar como dinero, lo puedes invertir en una casa construída fuera de tu país, etc.


Y como filósofo amante de la “Verdad”, no puedo admitir una verdad a medias, sobre todo viniendo de alguien que en teoría no debería dejar “cabos sueltos”.

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