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jueves, 20 de junio de 2013

RIGOR Y OBJETIVIDAD: En la prensa y en la vida, somos como niños… o peor. Credibilidad social por los suelos.

Combatir la mentira con otra mentira es perder el tiempo, y peor aún: dar alas, retroalimentar al contrincante. Hace tiempo que dejé de ver a EL PAÍS como un periódico líder, prestigioso, serio y riguroso. Y no digo que los demás lo sean, en absoluto. Me da pena, porque aquí no hay nadie independiente. Y me da miedo, porque los niveles de información basura, deformación rastrera e infantil de la realidad, van in crescendo. Quizá sólo sea una sensación.

El titular que aparece en portada de la edición digital de El País hoy 20 de junio, es llamativo:




Vaya, qué malo es Wert. ¿Cómo es posible que TODAS las universidades estén en contra y él no lo quiera ver?

Estamos en crisis, todos los que hemos estudiado en Universidades públicas sabemos el nivel de despilfarro que hay. Recuerdo que cuando no se cubrían todas las becas (porque no había demanda), hacían todo lo posible por colocarlas, no sea que parezca que “sobran”. Recuerdo que tuve compañeros con beca que tardaron 4 años en aprobar la estadística de primero. Tras 6 años en la universidad, recuerdo a varios que dejaron la carrera. El drama es más para ellos que para la sociedad y el Estado que los subvencionó: les han empujado durante 6 años por una vía que no era la suya. Y por cierto, uno de los que tenía beca, venía en coche a la Universidad mientras que la mayoría de los que no tenían beca venían en autobus…

Sigo leyendo: Wert impone requisitos académicos, una nota de 6,5 en vez de 5,5 para optar a la beca. ¿Es eso extraordinario? A mí me parece muy razonable.

La cuantía de la beca se divide en dos: ¿cómo no van a estar de acuerdo las Universidades? Eso les quita clientes (subvencionados). Si esa medida es buena ó es mala, no son precisamente las Universidades las que pueden presumir de OBJETIVIDAD para juzgarlo… Pero de eso, EL PAÍS no dice NADA.

De entrada, la portada muestra por lo tanto un claro sesgo: pretende transmitir la idea de que TODOS se unen contra el malo de Wert. Y en democracia la mayoría siempre tiene razón (lo cual es un dogma equivocado, de hondas consecuencias). Pero sigamos leyendo la noticia:

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/06/20/actualidad/1371722169_984072.html



Los rectores critican el nuevo sistema de becas porque perjudica a los alumnos

Aquí el titular por lo menos intenta hacernos ver (ó creer) que las Universidades son buenas, y que se oponen a la reforma “por el bien de los alumnos”. Al menos hay un intento de justificación.

Donde volvemos a caer en una manipulación infantil de las mentes de los lectores es con la foto elegida: Wert metiéndose el dedo en el ojo y la mano tapándose la cara. Y no me vale que todos hagan lo mismo: si EL PAÍS quiere transmitir seriedad, imagen de periódico libre y objetivo, debería mostrar ejemplo y ser diferente. Pero no lo es.

Ni siquiera en algo tan simple como una fotografía, consigue El País transmitir una mínima imagen de CREDIBILIDAD. Luego se extrañarán de que están en crisis y pierden dinero…


Una pena que también los medios supuestamente “progresistas” hagan tan poco por el progreso de la sociedad. Una guerra partidista usando técnicas tan infantiles como elegir fotos feas y titulares propagandísticos, y el uso y abuso implícito de dogmas como “la mayoría siempre tiene razón”, no hacen ningún favor al concepto de “Verdad”. Lo único que hace El País es ponerse a la altura del resto de medios e ideologías, y por ese camino vamos mal. Así no se favorece que la sociedad avance, y tengo incluso dudas de que sea la forma de garantizar la subsistencia de este periódico que antaño tenía mucho prestigio dentro y fuera de España. Al menos para mí, eso es historia.

miércoles, 19 de junio de 2013

Blueseed, Ciudad flotante en aguas internacionales a 20km de Silicon Valley: Mientras unos dialogan y otros guerrean, EEUU a lo suyo.

Mientras en algunas partes del mundo sólo saben hacer la guerra y en otras sólo saben dialogar y discutir sobre ideologías, en otras partes del mundo sólo les preocupa poder llevar a la práctica las ideas que tienen las mejores mentes del planeta. Al igual que las estrellas y galaxias del universo siguen en expansión (alejándose unas de otras), parece que la humanidad también sigue en expansión, no sólo por número de habitantes sino también por la distancia que separa a unos habitantes del planeta de otros (en forma de vida, conocimientos, sabiduría, desarrollo etc). No olvidemos que en muchas partes del mundo se sigue viviendo como en la edad media en Europa prácticamente…


Ese “ente” que llamamos “Humanidad” parece cada vez más disperso y heterogéneo, aunque por otro lado es cierto que el imperio Yankee sigue expandiendo su cultura y sus valores, así que no sé muy bien cuál es la realidad. Por un lado la globalización permite un contagio y una imitación mucho más rápida, pero por otra parte hay partes estancadas y otras en explosión.

El caso es que los ingenieros y científicos siguen a lo suyo: descubriendo e innovando. Gracias a eso, el salto en productividad en los últimos 100 años ha sido absolutamente explosivo. Una de mis ideas reiterativas y más importantes es que el dogma del progreso está equivocado, y hay pruebas de sobra. Esa productividad sería de sobra suficiente para que todos vivamos con las necesidades básicas cubiertas. Sin embargo, pagamos más impuestos, trabajamos igual (aprox.), y tenemos millones de personas en paro. Es absurdo.

Este post viene a raíz de ésta noticia:
Dos empresarios estadounidenses planean construir una colonia flotante en el Océano Pacífico, donde van a reunir a los científicos más prestigiosos del mundo, que no han conseguido un visado para entrar en EE.UU. La colonia flotante, que consistirá en un gran crucero estacionado a 20 kilómetros de la costa de California, al sudoeste de la bahía de San Francisco, lo que les permitirá estar conectados con Silicon Valley, sin ser residentes ni necesitar visado.

¿Qué es el mundo? Pues simplemente el resultado de nuestras acciones. Los miles de millones de seres humanos se pueden separar en dos grupos:
  1. Los que suman
  2. Los que restan
Mientras los Estados de la vieja Europa siguen legislando con leyes cada vez más opresoras que regulan la actividad hasta el más mínimo detalle, mientras suben los impuestos y fomentan la mala asignación de recursos, mientras Oriente Medio y Africa se desangran en guerras interminables, en EEUU siguen en una carrera desenfrenada por el progreso.

Todo lo que se dilapida en gobiernos y sociedades opulentas, se compensa (en parte) con la productividad creciente gracias al desarrollo de la técnica y la ciencia. Unos inventan y crean productos que nos hacen la vida más fácil, y otros ponen trabas para que esos inventores puedan trabajar, y para que la sociedad “fluya” con armonía.

¿Quién ganará, el optimista ó el pesimista? A largo plazo todos muertos… pero mientras haya vida, hay camino, y mientras avancemos, tenemos que confiar en la riqueza material que genera el capitalismo (con todos sus defectos). Estamos en una huída hacia adelante, y quizá al final esté el precipicio. Pero mientras no lleguemos no lo sabremos, y mientras tanto, seguimos avanzando.


El progreso técnico (para bien ó para mal), es imparable.

martes, 18 de junio de 2013

La Falacia del Cristal roto de Bastiat: sí… pero no. Una verdad a medias no es una verdad.

Este post surge a raíz de este artículo de Eva Prats Venta de viviendas y el efecto Sareb, y de un comentario de Vicent Vega en el que cita un post mío (solución paradójica y provocadora a la burbuja inmobiliaria y cualquier crisis) tras lo cual Eva Prats nos aportó este curioso vídeo donde habla de la Falacia de Bastiat (vídeo de 3 minutos) que podéis ver aquí:


Recuerdo que descubrí a Bastiat (economista francés del s.XIX seguidor de la escuela austríaca según tengo entendido) gracias a Álvaro Guzmán de Lázaro, que por cierto fue compañero mío de clase en el Liceo, aunque apenas me acuerdo de él, los nombres y las caras no son mi fuerte, yo suelo estar más… en las nubes :-) Empecé a leerlo, pero no me enganchó.

La falacia de Bastiat empieza diciendo que cuando un gamberro rompe el cristal de la panadería, parece que eso crea riqueza porque el panadero se ve obligado a cambiar esa ventana, contratando a un profesional y comprando un nuevo cristal. El problema que se puede ver fácilmente es que el dinero que se gaste el panadero en eso, no se lo gasta en otra cosa, con lo cual el supuesto efecto benéfico no existe: simplemente deja de comprarse un traje (por ejemplo) para cambiar la ventana.

Pues bien, vamos ahora con la falacia de la falacia.
Cuando ocurre una catástrofe natural ó una destrucción de riqueza como el cristal del panadero, la voluntad y necesidad de reparar ó sustituir ese bien es una actividad que formará parte del PIB, es decir, del producto interior bruto (riqueza creada durante ese año en concreto). Lo que Bastiat no dice (pero que debe de saber), son las diferencias entre el cristal y el traje: cuando se rompe la ventana, estás obligado a cambiarla sí ó sí. Cuando tu negocio marcha bien y te “sobra” dinero, quizá te compres un traje… ó quizá no. Peor: quizá te vayas de vacaciones y te gastes todo tu dinero fuera de tu país. Quizá te compres un bien importado ó un artículo de lujo: la asignación de recursos es muy diferente (lo cual quizá no es importante para un economista, pero sí para un filósofo…).

La gran diferencia es que una catástrofe natural destruye casas y bienes a los que estamos acostumbrados, que necesitamos. Haremos todo lo posible por reconstruirlo lo más rápidamente posible, y será una actividad que revertirá en nosotros (¿plan Marshall?). Por el contrario, cuando el panadero ó cualquier otro actor económico acumula riqueza, es posible que:


1.     aumente su ahorro (dinero inmovilizado, circulación del dinero cae)
2.     asigne esos recursos a la producción de otros bienes que no reviertan tan directamente en la economía LOCA
3.     dilate su decisión de compra de otros productos, etc


Según aumenta el confort de una sociedad, se reduce la presión para producir más. Es un tema conceptual largo, pero creo que se entiende la idea…

La economía en su origen era la ciencia que se ocupaba de asignar recursos limitados. Hoy día, son limitados pero mucho menos (en parte gracias al salto exponencial de productividad en los últimos 100 años, algo de lo que hablaré en otra ocasión). La economía parece más hoy día la ciencia de evitar despilfarros y favorecer una asignación “justa” ó racional de recursos, para evitar por ejemplo que se construyan un millón de pisos que luego van a estar vacíos…

Volviendo al tema, claramente, el efecto de una catástrofe dinamiza el PIB de ese año en el país en cuestión:


- obliga a asignar recursos DENTRO del país,
- de forma INMEDIATA.


Espacial y temporalmente, se favorece mucho más el PIB del país. Se contabiliza más “riqueza creada” ese año, y los economistas están contentos. Por supuesto, Bastiat tiene razón en que filosóficamente, la destrución del vandalismo (ó las catástrofes) no está justificado: al final, la sociedad vivirá mejor si nos dedicamos a fabricar cosas nuevas en vez de reparar ó sustituir las anteriores. El problema es que tal y como está planteada la economía hoy día, lo que cuenta es el PIB, no la riqueza anterior existente. La sociedad podría vivir muy bien si todos esos pisos vacíos se ocuparan y el Estado dejara de tirar el dinero de los impuestos…

En resumen, la falacia de Bastiat es mucho menos correcta de lo que ese video breve nos quiere transmitir. ¿Quién es el autor? Una vez más, seguramente alguien cuya ideología domina su capacidad de raciocinio, consciente ó inconscientemente.

Bastiat desmonta una falacia: eso está bien. Obviamente, lo que te gastas en cambiar el cristal no te lo gastas en comprar un traje, y el efecto global sobre la economía es el mismo. Lo que no dice Bastiat es que el cristal lo vas a cambiar seguro, mientras que el traje ó cualquier otro gasto / inversión, los puedes retrasar indefinidamente de año en año, lo puedes amasar como dinero, lo puedes invertir en una casa construída fuera de tu país, etc.


Y como filósofo amante de la “Verdad”, no puedo admitir una verdad a medias, sobre todo viniendo de alguien que en teoría no debería dejar “cabos sueltos”.

viernes, 14 de junio de 2013

La solución paradójica a la burbuja inmobiliaria: destruir casas, porque lo que cuenta es la producción anual

El PIB se define como la riqueza fabricada durante un año. Es decir, no se hace referencia a la riqueza ACUMULADA durante años ó decenios anteriores.

Por eso, cuando hay una guerra, ó una catástrofe natural que DESTRUYE bienes materiales, normalmente durante los años siguientes la economía crece y mejora, porque hay que reconstruir. Se ponen los medios porque hay un objetivo.

Japón ha sido durante decenios el segundo país más rico del mundo. A pesar de eso, sólo se habla de la “crisis japonesa”. ¿Por qué? ¡ Pues simplemente porque el país no crece ! Eso sí, la gran mayoría de la población dispone de varios televisores, varios coches, etc. Es un país pequeño, con una población de 100 millones de habitantes, y una cultura muy diferente de la occidental. ¿Había que sentir “pena” por la crisis japonesa? Es difícil crecer cuando ya tienes “todo” lo que se puede razonablemente tener en el mundo materialista actual.

Se da la paradoja absurda de que sólo medimos la riqueza fabricada durante un año, y si esa riqueza es menor que la del año anterior, entonces “estamos en crisis”. Quizá en términos macroeconómicos sea correcto, pero en términos humanos simples, filosóficos, es una ABERRACIÓN.

La solución el problema inmobiliario español es muy sencilla: DESTRUIR TODAS LAS CASAS VACÍAS que será difícil vender en los próximos 5 años.

Se asumen pérdidas, lo sentimos por los promotores, banqueros, constructores etc que se vayan a la ruina, pero es por el bien nacional. Y yo la verdad es que no lo sentiría nada.

Una vez destruido ese STOCK, si queremos comprar casa ó piso, habrá que construirla: eso dará trabajo a mucha gente, y la rueda volverá a funcionar…

¿Os parece ABSURDO? Pues os aseguro que sería MUY REAL !! Funcionaría. Eso sí, sin caer en los excesos anteriores.

Es una de las PARADOJAS DEL CAPITALISMO actual. Es un absurdo. Pero conceptualmente correcto.


Da que pensar…

jueves, 13 de junio de 2013

Selección francesa de fútbol en 1962 y 2005: buen indicador para un filósofo que observa la realidad

Una imagen vale más que mil palabras. En las siguientes fotos podemos ver la selección francesa de fútbol en 1962 y en 2005 (en anexo, en 1930). Después del escándalo de la selección francesa en el mundial de sudáfrica en 2010, se habló mucho en Francia de otro escándalo: la imposición de la comida halal (que el Islam permite) a todos los jugadores de la selección, sean ó no musulmanes. Laurent Blanc puso orden y decidió abolir esa práctica, aunque manteniendo la prohibición de comer cerdo por respeto a los jugadores musulmanes.


Selección francesa de fútbol en 1962 

Selección francesa de fútbol en 2005

En el año 2006, Franck Ribéry se convirtió al Islam. Su nombre islámico es: Bilal Yusuf Mohammed. Sus dos hijos se llaman Hiziya (espada del islam) y Shahinez. Otros jugadores como Anelka y Abidal también se han convertido al Islam, lo cual se suma a los que ya eran islámicos. Una excepción que confirma la regla: Cissé, de padres musulmanes, se convirtió al catolicismo. He leído por ahí que en 2010 la mayoría de los jugadores de la selección francesa de fútbol eran musulmanes, por primera vez en la historia. No lo he podido contrastar, al igual que ésta lista de jugadores musulmanes, que en cualquier caso tomo como orientativa:
  1. Anelka,
  2. Henry,
  3. Benzema,
  4. Ribéry,
  5. Vieira,
  6. Diarra,
  7. Makélélé,
  8. Nasri, y
  9. Abidal
La pregunta es: ¿qué tiene que ver todo ésto con la bolsa, las finanzas y la filosofía? Pues mucho.
Pienso que es un excelente indicador de la evolución de la sociedad francesa… y Europea. Como filósofo amateur, me gusta pensar sobre temas globales, analizar hacia dónde evoluciona nuestra sociedad, nuestra civilización. Y creo que ser consciente de esto, tiene importantes consecuencias sobre nuestro escenario de largo plazo. Además de los problemas de demografía en Europa, ¿podemos esperar que mejore la sociedad en los próximos decenios? La inmigración es una realidad, no es ni buena ni mala. De hecho es muy necesaria, considerando que sin eso Europa habría perdido millones de habitantes y los problemas de las pensiones serían aún mayores.

Pero me cuesta imaginar que la sociedad vaya a mejor considerando la evolución de los valores. Eso no me hace ser menos pesimista…

La evolución del paro tiene que ver con muchas cosas. La mezcla de socialismo e islamismo en Francia, ¿tendrá algo que ver con ésta evolución del paro?


Cuidado, no quiero parecer simplista ni demagógico. No pretendo sacar grandes conclusiones ni incitar a posiciones extremas. Sólo quiero ilustrar una realidad, y valorar qué consecuencias puede tener a nivel macroeconómico. Es una realidad muy conocida por todos, pero quizá no somos tan conscientes de ello como creemos. Como digo, no debemos sacar conclusiones contundentes. Tomamos nota, y vamos siguiendo los acontecimientos…


en 1930

miércoles, 5 de junio de 2013

Multar a padres de menores que reinciden en comas etílicos: un razonamiento que podríamos llevar al extremo. Reflexiones sobre ética, moral y Estado.


Noticia de hoy:


Me hace gracia cuando de vez en cuando rozamos temas filosóficos tan profundos como éste. ¿Quién es responsable? Es evidente que los padres tienen una gran responsabilidad. Deben formar y educar a sus hijos. El razonamiento es correcto, pero tiene más que ver con cuestiones teóricas, abstractas, filosóficas, que con cuestiones legales de Estado.


¿Qué es educar?
Educar es ante todo dar pautas de comportamiento, dar rutinas, y civilizar el animal que es el ser humano. Todos los niños hemos aprendido igual: por imitación. Eso significa que no alcanzamos un modelo de comportamiento a través de la razón sino simplemente copiando. Visto al revés, desde el punto de vista de los padres, se trata de dar ejemplo. Obviamente eso es complicado porque exige intentar en todo momento tener un comportamiento modelo.


Hoy he visto un nuevo anuncio-campaña que trata de evitar que los jóvenes se emborrachen salvajemente. Esa tenencia es creciente: para limitar accidentes mortales, ponerse el cinturón, la violencia de género… El Estado se gasta el dinero en publicidad… que en mi opinión no sirve absolutamente para nada. Porque como digo, educar no es cuestión de racionalidad sino de emociones y actos.

Es increíble, porque eso lo saben perfectamente los psicólogos. La relación afectiva es la que crea vínculos. Sin eso no hay transmisión. ¿Qué relación afectiva puede haber con el Estado? Ninguna. Si pretendemos educar con campañas informativas, es que no hemos entendido nada. Los comportamientos y las costumbres sólo se arraigan si hay vínculos y emociones.

Cada vez más, las futuras generaciones se educan en el colegio y a través de los medios, la TV y ahora internet. Los padres llegan a casa muy cansados y no quieren asumir su responsabilidad. Eso tendrá consecuencias a largo plazo, no sólo en cosas directas como ésta (borracheras de los hijos). El problema es que a largo plazo… ¿a quién le importa? Es casi imposible establecer relaciones de causa-efecto.

Cuando se llega al extremo de legislar, igual que con el tema de prohibir fumar en público, es porque se alcanza un punto muy grave, de epidemia, y ahí es cuando hay que legislar. Porque no lo olvidemos, estamos hablando de leyes, no de ética ni de moral. La ley es un tema práctico, mientras que la ética es un tema conceptual, abstracto. En esta sociedad práctica y corto placista, sólo se toman cartas en el asunto cuando el tema es grave: si vas al médico porque te duele la garganta y las pruebas básicas y rutinarias no revelan nada, te mandan para casa. Tienes que esperar unas semanas a que el problema sea más grave, y entonces sí te atienden.

Las asociaciones de padres se quejan de la medida, y con razón en parte. Obviamente hace falta prevención. Pero, ¿quién es el responsable de ésto? ¿El Estado? Una vez más, no lo creo. Prevenir es cosa de todos, de la sociedad, de los valores que se transmitan. Y eso es difícil cambiarlo por “decretazo”…

Aquí ocurre lo mismo que con la burbuja inmobiliaria: hace años, muchos años que eso es un problema evidente. Basta con salir a la calle y ver los botellones gigantes, las edades de los que beben, etc. Basta con una observación simple y sencilla de la realidad, no hace falta ser un experto en nada ni ser licenciado para darse cuenta de la deriva social. Sin embargo, al igual que con la burbuja inmobiliaria (evidente para un niño, al estilo del cuento del rey desnudo), ningún responsable (político, económico ó moral) se atrevió (ó tuvo el eco suficiente) de denunciar el problema ANTES de que fuera muy gordo. Eso es lo que haría un buen padre de familia: detectar y corregir el problema antes de que sea inmanejable. Pero nuestros gobernantes no son buenos padres de familia porque sólo nos dicen y nos dan lo que queremos oir y recibir. Cuando no es así, pues votamos a otro que nos haga más felices a corto plazo… o eso creemos.

¿Va a cambiar que se multen a los padres de hijos reincidentes en comas etílicos una tendencia global de la sociedad? Lo dudo mucho, muchísimo. Pero el tema que toca es interesante: los padres son responsables de ésto y de otras muchas cosas. ¿Por qué no multar a los padres cuyos hijos sean ladrones reincidentes por ejemplo? También nos podemos ir al extremo: ¿alguien ha investigado la infancia de alguno de los locos que matan en las escuelas de EEUU? A veces podemos establecer una relación causa-efecto, y otras no. Pero hay una realidad muy profunda que ésta noticia apenas roza: todos estamos interconectados, toda la vida es conexión e influencia. Todos somos culpables en mayor ó menor medida de la sociedad que tenemos.

Es un tema filosófico que da para un libro entero. La noticia no habla de ésto porque se trata simplemente de legislar para que el Estado AHORRE dinero evitando gastos repetitivos y evitables.
Insisto en una idea reiterativa: el Estado no debe ser el responsable de educar a la gente (ni a los adolescentes ni a los adultos). Una sociedad donde esa responsabilidad va desplazándose de las familias hacia las colectividades públicas (colegios, medios) y el Estado, es una sociedad que está cambiando su modelo de civilización sin ni siquiera darse cuenta de ello, y ahí está precisamente el peligro. Una sociedad pseudo-colectivista donde la masa tiene más poder.


Mi opinión es que el Estado no es un ente “moral”, sino una cabeza que debe gobernar para los intereses de la mayoría. Eso cada vez es menos cierto: el Estado parece a veces una “ONG” solidaria, y protectora de intereses minoritarios, lo cual estaría bien si no fuera su actividad principal (pero bueno es otro debate). Viendo que los gobernantes se dedican a retirar subvenciones en la cafetería de los Senadores, uno se pregunta si les queda tiempo para hacer lo realmente importante…