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miércoles, 6 de marzo de 2013

MUERE CHAVEZ: sobre el valor de la vida humana… y la muerte.

El catolicismo rompió con lo establecido al proclamar la igualdad de todos los seres humanos en dignidad y derechos. Mucho más tarde, la carta de DERECHOS HUMANOS proclama el principio absoluto de dignidad y valor de la vida humana. Por extensión, debería tratar también el tema de la muerte. Y no me refiero a la eutanasia, sino al VALOR que atribuimos a una u otra muerte. Si todas las vidas valen lo mismo, entonces todas las muertes deben valer también lo mismo.

Exaltar el valor y la igualdad de la vida humana, el respeto máximo, significa también igualdad en la muerte. Si hay muertes más “importantes” que otras, entonces estamos asumiendo implícitamente que hay vidas que valen más que otras.

La frivolización con la que la TV y el cine tratan el tema de la muerte es también una forma implícita de despreciar el valor de la vida, o más concretamente la vida de algunos. ¿Cuánta gente muere en las películas que vemos hoy comparado con las que veíamos hace tan sólo 20 años? Eso tiene que afectar de alguna manera, sobre todo a los jóvenes. En las películas mueren cientos de anónimos, y no le importa a nadie. Mueren secundarios, pero nunca el protagonista. Su vida vale más que la de los demás.

Cuando muere gente en un atentado ó en un accidente espectacular, el sentimentalismo de la masa alcanza cotas extremas. Sin embargo, a diario mueren cientos, miles de personas de cáncer, de hambre, etc. Y eso ocurre en silencio, sin provocar ninguna emoción en la “opinión pública”, ajena e ignorante. Parece que valen más las miles de muertes del 11-S en NY que las miles de muertes de americanos en accidentes de tráfico cada año (por ejemplo).

Recuerdo que hubo un intercambio de UN prisionero israelí por cien ó cientos de palestinos. Obviamente no somos iguales.

Puede incluso ocurrir que nos alegremos de una muerte. La más sonada, la de BIN LADEN. Miles de americanos celebraron en la calle su asesinato. ¿Acaso no podemos sentir pena ante el sufrimiento, venga de dónde venga? La muerte de GADAFI fue otro ejemplo atroz. Vale que eran unos líderes malvados, pero el respeto a la vida y dignidad humana es un valor ABSOLUTO. Y cuidado: también me refiero a los medios occidentales que reproducen las imágenes sin pudor ni atisbo de crítica, porque la audiencia manda.

Para terminar en este mundo de LOCOS, resulta que le dieron el precio NOBEL de la PAZ al líder del mayor ejército del mundo, Obama, el hombre que ordenó la operación para matar a Bin Laden. ¿Puede haber mayor absurdo?

En vida, Chavez me parecía un loco. No tan peligroso como otros locos (el de corea del norte por ejemplo), pero un iluminado al fin y al cabo. Por cierto, llegó al poder democráticamente, pero después de liderar un golpe de Estado. ¿Se imaginan a Tejero presentándose a las elecciones en España y ganándolas?


La muerte de Chavez me entristece como la de cualquier persona, que además ha tenido agonía. Me entristece menos que otras porque ha tenido medios y atenciones que otros no tienen. Me entristece de forma abstracta porque es una vida que se apaga. Una vida humana.

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