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jueves, 28 de noviembre de 2013

Philippe Varin, Presidente de Peugeot-Citroen renuncia a su indemnización de 21 millones: ¡aquí mienten todos! La miseria humana.

El escándalo surgido a raíz de la jubilación del presidente de PSA (Peugeot-Citroen), que tras sólo cuatro años a la cabeza del grupo se jubila con una pensión neta de 300.000€/anuales, nos permite ilustrar perfectamente los errores repetitivos de nuestra civilización. Conceptos sobre los que vuelvo una y otra vez puesto que desgraciadamente siempre están de actualidad. La noticia es ésta:


El problema de PSA es que ha recibido ayuda estatal, y por lo tanto es inmoral que un dirigente cobre una pensión por una empresa que ha ido de mal en peor durante su breve mandato. Una vez más, no existe correlación entre el premio recibido y los méritos realizados: por el mero hecho de estar ahí, se le premia.

La demagogia ha estado a la orden del día y hemos visto múltiples ingredientes que caracterizan a la sociedad actual:


  1. Populismo, psicología de masas: en 24h todos los medios hablaban de lo mismo, y el titular impactante de “indemnización de 21 millones” fue el que se propagó como la pólvora (aún siendo falso). He capturado simplemente los primeros 8 tweets que me salen al buscar “Varin” en twitter.
  2. Servilismo de la razón: cuando un periódico titula “Varin va a cobrar 21M€ de PSA como prima de jubilación”, no persigue la verdad, sino vender. Busca crear impacto, provocar emociones en los lectores, que se genere una avalancha emocional en las redes sociales que al final, nos lleve a todos a comprar más periódicos, visitar más webs y pinchar en más banners de publicidad. Es decir, que nos movamos. Y una de las mayores verdades y más profundas es que la razón no incita a la acción; la emoción sí. Algo que no es exclusivo de esta noticia, pero sí se pone en evidencia en datos tan simples y objetivos como éste. La “verdad” como concepto abstracto y filosófico, le da exactamente igual (a este y a cualquier medio en realidad). Pero lo olvidamos porque necesitamos oir lo que queremos oir: a los de izquierdas y los de derechas, cada uno lo suyo.
  3. Demagogia de izquierdas: los titulares eran “jubilación de 21 millones de euros para el CEO de PSA”, dando a entender que se iba con un bonus de ese importe en el bolsillo, cuando la realidad es que se le atribuye una renta anual de 25 años (si llega), que descontando impuestos (70%, sí sí, 70% en total), se le queda en 300.000€ netos al año. Sigue siendo una jubilación confortable, pero muy lejos de 21M€.
  4. Demagogia de derechas: la patronal se defendía argumentando que estaba pactado, que era legal, que cumplía el código deontológico, etc. ¿Y la verdad y honestidad, dónde queda en todo ésto? La verdad y honestidad exige decir que un dirigente que apenas ha estado 4 años al frente, y ha dejado el grupo claramente peor de cómo se lo encontró, obviamente no merece ningún premio (si alguien argumenta que no es culpa suya, estoy totalmente de acuerdo; porque de hecho tampoco sería mérito suyo si las ventas hubieran crecido, y por lo tanto en cualquier caso lo más probable es que no se merezca un “premio extra”). Pero obviamente aquí nadie tira la primera piedra: dejamos que el sistema continúe con su inercia cuando nos beneficia, y si puedo cobrar esos 300.000€ al año, pues estupendo, “me los merezco”.
  5. Precipitación: el Sr. Varin empezó justificando su jubilación por la mañana y ante la “presión ambiental” terminó convocando una rueda de prensa por la noche para anunciar que renunciaba a su jubilación. Ha sido víctima de un linchamiento público, un juicio por la vía rápida, como los había en la edad media, y los sigue habiendo ahora: tan imprevisibles, veloces e incontrolables como cualquier movimiento de masas: a veces correctos, y otras no. Eso es pura aleatoriedad.
  6. Demagogia en el comunicado: “lo hago por respeto hacia mis antiguos colaboradores y porque deseo lo mejor para el grupo PSA”. Si fuera así, habría renunciado a ello antes, y no después de la presión ambiental.
¿Ha cambiado el mundo para que la psicología de masas deje de gobernar la escena pública? No lo parece. Eso ocurría en la edad media, en la revolución francesa, y sigue ocurriendo. Seguimos en la oscuridad, lo cual es más peligroso si piensas que estás en la luz. Como dijo Bertrand Russell, “gran parte de los problemas de este mundo se deben a que los ignorantes están completamente seguros, mientras que los inteligentes están llenos de dudas”.

El debate formado alrededor de la retribución de los directivos, stock options, jubilaciones, etc, es un debate falso, una vez más, puesto que (casi) nadie lo plantea desde la objetividad que exige la búsqueda de la verdad, sino desde la subjetividad de los intereses partidistas, y para una gran mayoría (el pueblo), desde una simple emotividad abstracta donde confluyen envidia y necesidad de buscar culpables y cabezas de turco a los “problemas del mundo”.


Aquí mienten todos: los ricos porque simplemente usan la razón (como herramienta de raciocinio) para justificar sus sueldos millonarios, los periodistas para crear efecto y vender, el pueblo para ponerle cara a los culpables de sus males, los políticos para ganar votos, etc. Todos tienen esclavizada su capacidad de raciocinio, al servicio de los intereses de su partido, ideología, empresa ó simplemente recurso mental para echar balones fuera. El debate es absurdo (como tantos otros).

martes, 19 de noviembre de 2013

iatrogenia y consejos negativos: Nassim TALEB, Robustez y Fragilidad, cap. 7.

Notas tomadas del Capítulo 7 del libro “Robustez & Fragilidad ” (On Robustness and Fragility), de Nassim Nicholas Taleb. ¡ Me gusta ! Dice cosas que seguramente mucha gente ha pensado siempre, y llevan años pensando, pero mientras no hay formulación matemática académica, no lo toman en serio, ó no penetra en ese círculo cerrado. En línea totalmente con el enfoque de este blog, y mis ideas de fondo, me limito a exponer ideas sueltas recogidas en su lectura.

No usar el mapa equivocado: el concepto de iatrogenia

Como dice Danny Kahneman, ciertas personas, si se pierden en los Alpes, prefieren recurrir a un mapa de los pirineos antes que a nada en absoluto.

Existen muchos estudios que demuestran que es nocivo disponer de una evaluación numérica de riesgos aún sabiendo que es deficiente. Buen número de experimentos han demostrado que los profesionales se ven muy influenciados por números que saben que no son correctos.

Ejemplo tonto: cuando escriben las 4 últimas cifras de su número de la seguridad social antes de dar su opinión sobre el movimiento potencial del mercado.

Ejemplo serio: jueces alemanes que echaban los dados antes de dar un veredicto, resultaron dar condenas dos veces más severas cuando esos dados mostraron números elevados.

Consejos negativos

Simplemente, evite colocarse en la zona del cuarto cuadrante (zona de cisnes negros).
En psicología se distingue entre actos de comisión y actos de omisión. Económicamente vienen a ser lo mismo (un euro no perdido es un euro ganado), nuestra mente no los va a considerar iguales. No obstante, las recomendaciones del tipo “no haga…”, son más sólidas empíricamente.

Desgraciadamente la gente no se da cuenta de que el éxito consiste esencialmente en evitar las pérdidas, y no en intentar obtener beneficios.

Los consejos positivos son generalmente cosa de charlatanes. Las librerías están repletas de libros que explican cómo tener éxito. No hay prácticamente ninguno que se llame “lo que he aprendido de mi fracaso/quiebra” ó “diez errores a evitar en la vida“.

Esa necesidad de consejos positivos tiene que ver con el hecho de que preferimos hacer algo antes que nada. Incluso en los casos en los que hacer algo es peligroso.

Llevo doce años explicando que en muchos casos es mejor no disponer de ningún modelo, antes que hacer uso de las elucubraciones matemáticas actuales. Desgraciadamente, esa ausencia de rigor es omnipresente justo donde menos nos esperaríamos encontrarla: la ciencia institucional.

La CIENCIA, particularmente en el campo académico, no encaja bien los resultados negativos, y menos aún determinar y explicar los límites de su conocimiento. El sistema de recompensa no está adaptado a ello.

iatrogenia y nihilismo

La medicina (hermana de la filosofía), apenas lleva un siglo salvando vidas. Y en un principio, la bajada de las tasas de mortalidad se debió seguramente mucho más a la toma de conciencia de la importancia de la higiene y al descubrimiento (aleatorio) de los antibióticos.

Movidos por una abominable ilusión de control, los médicos estuvieron mucho tiempo matando a sus pacientes, porque pensaban que “no hacer nada” no era una opción válida (se consideraba nihilista).

El concepto iatrogenia, es decir, el estudio del mal provocado por el curador, no es nada conocido, y mucho menos fuera de la medicina. Incluso en medicina, el concepto antiguo (de la antigüedad) de “no hacer el mal“, ha reaparecido muy tardíamente (años 50), debido a lo arrogante que se ha mostrado la ciencia desde la época del iluminismo. ¿Cómo pueden los profesionales hacer el mal durante tanto tiempo en nombre del conocimiento y acabar tan bien?
Hipótesis: las religiones han salvado vidas alejando a los pacientes de los médicos, porque conseguían satisfacer la necesidad de la ilusión de control de otra manera.

La ciencia post-iluminismo y su hija, la ciencia espectáculo, han tenido la suerte de efectuar grandes progresos en física (lineal), química e ingeniería. Es hora de centrarnos en algo que se ha ignorado durante mucho tiempo: establecer un mapa de lo que el conocimiento y los métodos actuales no nos permiten hacer, y realizar un estudio riguroso de la iatrogenia científica generalizada, es decir, el mal que la ciencia puede provocar, y de hecho ha provocado.


En un próximo artículo hablaré de las reglas de la FRÓNESIS (sabiduría práctica en el sentido aristotélico). ¿Cómo podemos aplicar estos conocimientos en la vida diaria, en la práctica?

martes, 13 de agosto de 2013

Sobre Crisis y desarrollo: La increíble historia de la productividad y el progreso de la humanidad

Es un tema que da para mucho. Y las conclusiones pueden ser tan molestas, que quizá prefiramos mirar para otro lado. El dogma actual es el siguiente:
El progreso tecnológico es ‘EL’ Camino para la humanidad. Es lo que quitará sufrimiento en la faz de la tierra, lo que nos permitirá comer a todos, curar enfermedades y ser felices. Es el camino para construir el paraíso terrenal.
La característica de un DOGMA es que es invisible para los contemporáneos (ó al menos para una mayoría, para la “opinión pública”). Nos reímos de los dogmas de la Edad Media, y ensalzamos los que fueron capaces de ver más allá, aunque les costara morir en la hoguera. Seguramente no fueron los únicos, pero sí los que más ruido hicieron.

Lo que me sorprende (ya no tanto), es que no estemos obsesionados con los dogmas modernos, esos “errores de bulto” que no estamos sabiendo ver y por los que nuestros descendientes dentro de cientos ó miles de años se reirán de nosotros. ¿O es que acaso creen que hemos nacido “justo” en la época de liberación y perfección de la humanidad?

En el siguiente gráfico se muestra la evolución de la productividad económica. Hace 100 años, hacían falta 100 personas para producir lo que hoy día produce 1 persona en el campo (productividad agrícola). Hemos multiplicado por 100 el rendimiento de la tierra. ¿Acaso hemos reducido 100 veces la carga de trabajo? ¿Hemos multiplicado la felicidad por 100? Este gráfico no habla de la productividad agrícola, sino todo lo contrario, de la “no agrícola”, más relevante en una sociedad post-industrial como la americana, pero me vale para ilustrar la idea de fondo: el lento y constante crecimiento de la productividad, que hace de nuestra civilización moderna la más rica y eficiente de la historia de la humanidad, MUY DE LEJOS. La riqueza actual no tienen parangón. Es una enorme diferencia con el crack del 29 y la crisis posterior de los años 30, con colas en los comedores para comer y una miseria material que si hoy existe, no se debe a la penuria sino al enorme despilfarro de la sociedad opulenta del bienestar.

En verde, el índice SP500 ajustado con inflación, en azul la producción por hora de trabajo en EEUU


¿No resulta perturbador el constante, regular e imparable incremento de la producción por hora de trabajo? (está todo valorado en dólares de 2011, es decir, es comparable). ¿Qué hacemos con esa enorme cantidad de tiempo liberado? ¿Nos hace eso más felices? ¿Sabemos repartirlo y aprovecharlo? Fijaros en que todas las grandes crisis vividas desde 1955, apenas tienen reflejo en este gráfico, que nada tiene que ver con un gráfico de índices bursátiles por ejemplo. La VOLATILIDAD de los mercados refleja emociones extremas y muy cambiantes, lo cual no tiene su reflejo en la realidad económica macro de la economía, ya sea en el PIB total ó en la producción por hora de trabajo.

Cuando veo los millones de parados (y los millones de “no parados”, que tampoco trabajan, como los jubilados), me pregunto si el fallo ha sido “no saber repartir el tiempo libre“, que viene a ser lo mismo que “no saber repartir el trabajo”. Unos siguen dejándose la salud en el trabajo, y otros son infelices porque no lo tienen.

La idea de fondo de este artículo es muy profunda: me pregunto sobre los orígenes del sufrimiento de la humanidad, sobre cuál es “LA” solución a nuestros problemas (entre ellos el paro). ¿Acaso no tenemos ya suficientes evidencias de que el progreso tecnológico no es suficiente e incluso ni siquiera es necesario (al menos con los niveles acutales alcanzados)?


Dicho de otra manera: Europa es MUY RICA, tenemos riqueza suficiente para vivir todos en paz y armonía, la crisis europea es tremendamente inmoral cuando vemos lo que pasa en África, Oriente Medio, Asia etc. No estamos ante una crisis de penuria, como acostumbraban a ser las crisis antes del s.XIX, y eso pone de relieve otros problemas: de organización, de valores (humanos, no “institucionales”), de educación. El “debate público” ganaría mucho si tuviéramos en cuenta lo que la PSICOLOGÍA sabe desde hace tiempo: los aspectos materiales de la vida no dan la felicidad, que es más una actitud pro-activa, una configuración del cerebro, y no “algo” que recibimos. Los ricos no son más felices que los pobres, y peor aún, podrían serlo menos, dado que tienen un problema añadido: cómo mantener y proteger sus posesiones y su estatus…

jueves, 1 de agosto de 2013

Discriminación e injusticia en el tipo IRPF: El colmo del absurdo. Conceptos y Reflexiones generales.

Antes de nada, que quede claro: no defiendo a los “ricos”, puesto que como dice mi admirado TALEB, la riqueza no es mérito de la inteligencia ó capacidades de las personas, sino en gran medida fruto del azar y las circunstancias. No siento ninguna admiración por los ricos, sobre todo considerando que la mayoría se comportan igual que los pobres que los envidian y critican: con ostentación y superioridad, con barbarie y estupidez a la hora de gastarlo.

Dicho ésto, si nos centramos en la parte puramente conceptual, como me gusta hacer, he de decir algo muy claro: hay un error clamoroso en el diseño de los tipos del IRPF, en España y en todos los países, que sólo se explica por la demagogia de los políticos y la necesidad de recaudar más y ganar votos. Lo más simple es verlo con un ejemplo:

El POBRE gana 1.000 €, y se le aplica un tipo del 10%, lo cual se traduce en un pago de 100€ en Impuestos.

Imaginemos un RICO que gana 15 veces más: 15.000€. ¿No sería lógico que si gana 15 veces más, también pague 15 veces más impuestos?

Esa lógica de ganar X veces más, y por lo tanto pagar X veces más impuestos parece aplastante. Mucha gente no es consciente de que un PORCENTAJE ya implica eso: los porcentajes son PROPORCIONALES, y por eso son tan útiles. Si el tipo impositivo es del 10% (ojalá fuera así), automáticamente existe una progresividad: cuanto más ganas, más pagas, proporcionalmente a lo que ganas.

El que gana 15.000€ y paga un 10%, ingresará 1.500€ a Hacienda, lo cual representa 15 veces más que el gana 1.000€ e ingresó 100€ a Hacienda: eso es justicia e IGUALDAD, un concepto del que tanto se habla ahora.

No hay IGUALDAD, y por lo tanto hay discriminación de una minoría, otro concepto muy de moda. Si el RICO que gana 15.000€ tiene que pagar un 20%, entonces ingresará 3.000€ a Hacienda: eso se traduce en que gana 15 veces más que el POBRE, pero paga 30 veces más impuestos.

Insisto en que no entro en la valoración moral de si el rico se lo merece y el pobre no, y tampoco de si el rico debe pagar más impuestos de otra forma. Quizá podría pagarlos en forma de IVA (porque obviamente consumirá más al tener más dinero), ó pagarlo en forma de impuesto sobre la riqueza, ó impuesto sobre el dinero “inmovilizado”, algo que sería muy útil en los tiempos que corren: lo que se debe perseguir es la ACUMULACIÓN IMPRODUCTIVA DE RIQUEZA. Tener millones de euros en billetes ó en el banco, ó en bienes inmuebles, es lo que se debería de evitar. ¿De qué sirve tener tanta riqueza “virtual”?

Hay muchas formas de “perseguir” al rico que acumula riqueza y “no comparte”. En este artículo sólo quería llamar la atención sobre la discriminación del IRPF, algo que podría incluso ser anti-constitucional.

Me rebela la complejidad innecesaria. Un tipo de IRPF Universal y sin tantas exenciones y condiciones sería algo mucho más simple y efectivo. La complejidad creciente de la legislación es una señal de sociedad anquilosada, cada vez más prisionera de sus inercias y sus instituciones.

En la Edad Media se pagaba el DIEZMO: se pagaba un 10% y punto. ¿No sería lógico que con el desarrollo tecnológico y la productividad se fuera pagando cada vez menos, y no cada vez más? El problema es la dimensión creciente del Estado, que devora cada vez más recursos. Es paradójico que la presión impositiva actual sea la mayor en la historia de la humanidad, con un poder centralizado muy fuerte. En realidad, sospecho que es justamente el desarrollo tecnológico y la riqueza actual los que permiten esas tasas impositivas crecientes tan fuertes: lo que queda, digamos un 45% de la renta, es suficiente para que el ciudadano se sienta rico y tenga para vivir ampliamente. Si en la Edad media le hubieras quitado un 55% de su producción al agricultor, seguramente se habría muerto de hambre.


En resumen: un nuevo ejemplo de lo maleable y manipulable que es la “razón”. Es un claro caso de discriminación de una minoría, pero a nadie se le ocurre denunciarla. Obviamente, los ricos tienen maneras de evadir impuestos, por lo que en realidad al final no pagan 30 veces más… incluso quizá puedan acabar pagando menos, con lo cual rizamos el rizo de lo absurdo: una ley conceptualmente mal planteada en origen, que no se aplica bien. Es el colmo de los colmos: nos rompemos la cabeza para plantar leyes archicomplicadas en nombre de la JUSTICIA (algo que como digo ni siquiera se consigue), y luego no se cumplen porque los ricos de verdad saben cómo rodearlas. ¿No sería más sabio simplificarlo todo y aplicarlo de verdad? Bienvenido al planeta Utopía…

sábado, 6 de julio de 2013

Con Preferentes y con cualquier acto deshonesto: El principio general de un castigo superior al beneficio

En EEUU si compras un producto en mal estado en el supermercado, te devuelven el dinero y te regalan un nuevo producto en buen estado. Es decir, pierden dinero. He vivido varios ejemplos personalmente, como un bote de cacao ó una camiseta, en ambos casos me los llevé a casa antes de tener que volver a la tienda a reclamar.

La atención al cliente es exquisita, y la mejor prueba de buena voluntad es que “sales ganando” porque al final te llevas un producto gratis.

La clave es que si se equivocan, les cueste dinero. Si no, ¿qué incentivo tiene la empresa para evitar ese incidente en el futuro?

Con las PREFERENTES en España ocurre lo mismo. Si se devuelven sólo unas pocas, la pérdida de la banca es parcial. Es evidente que hubo estafa intencionada, se hicieron muchas cosas mal. La única forma de que la banca ponga TODOS LOS MEDIOS para evitar este tipo de engaños, es que el coste asociado al error sea superior al beneficio.

Ese principio debería ser absoluto y aplicarse a todos los niveles. Por ejemplo, al nivel de robos y otros delitos menores, la ley “falla” porque los delincuentes pierden muy poco cuando les pillan, comparado con lo que ganan cuando nos les pillan (e incluso cuando les pillan…).

Es pura teoría de juegos, pura racionalidad: ¿cuál es el comportamiento racional si puedes ganar 100 y perder 80 por ejemplo (suponiendo equiprobabilidad)?

A poco que nos pongamos a pensar, pueden salir muchos ejemplos más:
  • Cuando un grupo de empresas pacta un precio y manipula el mercado, la multa que les pone la comisión de competencia suele ser ridícula en comparación con lo ganado. El incentivo para dejar de hacer ese tipo de prácticas delictivas no existe.
  • Cuando tu compañía telefónica te cobra de más, ó una avería te deja sin línea durante dos días, ¿de cuánto es la indemnización? Si se limitan a devolverte la parte proporcional, no hay incentivo. Debería tener una penalización extra, un coste adicional que les obligue a extremar las medidas para evitar que se repita.
En resumen, cuando la multa ó el castigo aplicado sea inferior al beneficio obtenido con el delito, es evidente que no existe incentivo para erradicar esa conducta, y podemos incluso dudar de que el legislador u organismo correspondiente tengan realmente la intención de erradicar esa conducta. 

Podríamos hacerlo más complicado aún si tenemos en cuenta la tasa de éxito de esos delitos, es decir, el porcentaje de delitos (estimados) que “no se pillan” y por lo tanto no tienen castigo. Por ejemplo, si Telefónica cobra de más en sus facturas, es probable que una parte de la gente no se den ni cuenta ó no reclamen. Supongamos que un 40% de esos “errores” ni siquiera se reclaman, entonces el castigo para Telefónica en los errores que sí se reclaman debería de ser mucho mayor, para evitar que globalmente salga beneficiada.


Razonamientos y principios lógicos… que pertenecen más al mundo de la utopía que a la realidad. Mi granito de arena para que demos un pasito en la buena dirección. Todo ello motivado por las recurrentes noticias sobre el escándalo de las Preferentes, donde verdaderamente uno tiene la sensación de que la Banca al final siempre gana…

jueves, 20 de junio de 2013

RIGOR Y OBJETIVIDAD: En la prensa y en la vida, somos como niños… o peor. Credibilidad social por los suelos.

Combatir la mentira con otra mentira es perder el tiempo, y peor aún: dar alas, retroalimentar al contrincante. Hace tiempo que dejé de ver a EL PAÍS como un periódico líder, prestigioso, serio y riguroso. Y no digo que los demás lo sean, en absoluto. Me da pena, porque aquí no hay nadie independiente. Y me da miedo, porque los niveles de información basura, deformación rastrera e infantil de la realidad, van in crescendo. Quizá sólo sea una sensación.

El titular que aparece en portada de la edición digital de El País hoy 20 de junio, es llamativo:




Vaya, qué malo es Wert. ¿Cómo es posible que TODAS las universidades estén en contra y él no lo quiera ver?

Estamos en crisis, todos los que hemos estudiado en Universidades públicas sabemos el nivel de despilfarro que hay. Recuerdo que cuando no se cubrían todas las becas (porque no había demanda), hacían todo lo posible por colocarlas, no sea que parezca que “sobran”. Recuerdo que tuve compañeros con beca que tardaron 4 años en aprobar la estadística de primero. Tras 6 años en la universidad, recuerdo a varios que dejaron la carrera. El drama es más para ellos que para la sociedad y el Estado que los subvencionó: les han empujado durante 6 años por una vía que no era la suya. Y por cierto, uno de los que tenía beca, venía en coche a la Universidad mientras que la mayoría de los que no tenían beca venían en autobus…

Sigo leyendo: Wert impone requisitos académicos, una nota de 6,5 en vez de 5,5 para optar a la beca. ¿Es eso extraordinario? A mí me parece muy razonable.

La cuantía de la beca se divide en dos: ¿cómo no van a estar de acuerdo las Universidades? Eso les quita clientes (subvencionados). Si esa medida es buena ó es mala, no son precisamente las Universidades las que pueden presumir de OBJETIVIDAD para juzgarlo… Pero de eso, EL PAÍS no dice NADA.

De entrada, la portada muestra por lo tanto un claro sesgo: pretende transmitir la idea de que TODOS se unen contra el malo de Wert. Y en democracia la mayoría siempre tiene razón (lo cual es un dogma equivocado, de hondas consecuencias). Pero sigamos leyendo la noticia:

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/06/20/actualidad/1371722169_984072.html



Los rectores critican el nuevo sistema de becas porque perjudica a los alumnos

Aquí el titular por lo menos intenta hacernos ver (ó creer) que las Universidades son buenas, y que se oponen a la reforma “por el bien de los alumnos”. Al menos hay un intento de justificación.

Donde volvemos a caer en una manipulación infantil de las mentes de los lectores es con la foto elegida: Wert metiéndose el dedo en el ojo y la mano tapándose la cara. Y no me vale que todos hagan lo mismo: si EL PAÍS quiere transmitir seriedad, imagen de periódico libre y objetivo, debería mostrar ejemplo y ser diferente. Pero no lo es.

Ni siquiera en algo tan simple como una fotografía, consigue El País transmitir una mínima imagen de CREDIBILIDAD. Luego se extrañarán de que están en crisis y pierden dinero…


Una pena que también los medios supuestamente “progresistas” hagan tan poco por el progreso de la sociedad. Una guerra partidista usando técnicas tan infantiles como elegir fotos feas y titulares propagandísticos, y el uso y abuso implícito de dogmas como “la mayoría siempre tiene razón”, no hacen ningún favor al concepto de “Verdad”. Lo único que hace El País es ponerse a la altura del resto de medios e ideologías, y por ese camino vamos mal. Así no se favorece que la sociedad avance, y tengo incluso dudas de que sea la forma de garantizar la subsistencia de este periódico que antaño tenía mucho prestigio dentro y fuera de España. Al menos para mí, eso es historia.

miércoles, 19 de junio de 2013

Blueseed, Ciudad flotante en aguas internacionales a 20km de Silicon Valley: Mientras unos dialogan y otros guerrean, EEUU a lo suyo.

Mientras en algunas partes del mundo sólo saben hacer la guerra y en otras sólo saben dialogar y discutir sobre ideologías, en otras partes del mundo sólo les preocupa poder llevar a la práctica las ideas que tienen las mejores mentes del planeta. Al igual que las estrellas y galaxias del universo siguen en expansión (alejándose unas de otras), parece que la humanidad también sigue en expansión, no sólo por número de habitantes sino también por la distancia que separa a unos habitantes del planeta de otros (en forma de vida, conocimientos, sabiduría, desarrollo etc). No olvidemos que en muchas partes del mundo se sigue viviendo como en la edad media en Europa prácticamente…


Ese “ente” que llamamos “Humanidad” parece cada vez más disperso y heterogéneo, aunque por otro lado es cierto que el imperio Yankee sigue expandiendo su cultura y sus valores, así que no sé muy bien cuál es la realidad. Por un lado la globalización permite un contagio y una imitación mucho más rápida, pero por otra parte hay partes estancadas y otras en explosión.

El caso es que los ingenieros y científicos siguen a lo suyo: descubriendo e innovando. Gracias a eso, el salto en productividad en los últimos 100 años ha sido absolutamente explosivo. Una de mis ideas reiterativas y más importantes es que el dogma del progreso está equivocado, y hay pruebas de sobra. Esa productividad sería de sobra suficiente para que todos vivamos con las necesidades básicas cubiertas. Sin embargo, pagamos más impuestos, trabajamos igual (aprox.), y tenemos millones de personas en paro. Es absurdo.

Este post viene a raíz de ésta noticia:
Dos empresarios estadounidenses planean construir una colonia flotante en el Océano Pacífico, donde van a reunir a los científicos más prestigiosos del mundo, que no han conseguido un visado para entrar en EE.UU. La colonia flotante, que consistirá en un gran crucero estacionado a 20 kilómetros de la costa de California, al sudoeste de la bahía de San Francisco, lo que les permitirá estar conectados con Silicon Valley, sin ser residentes ni necesitar visado.

¿Qué es el mundo? Pues simplemente el resultado de nuestras acciones. Los miles de millones de seres humanos se pueden separar en dos grupos:
  1. Los que suman
  2. Los que restan
Mientras los Estados de la vieja Europa siguen legislando con leyes cada vez más opresoras que regulan la actividad hasta el más mínimo detalle, mientras suben los impuestos y fomentan la mala asignación de recursos, mientras Oriente Medio y Africa se desangran en guerras interminables, en EEUU siguen en una carrera desenfrenada por el progreso.

Todo lo que se dilapida en gobiernos y sociedades opulentas, se compensa (en parte) con la productividad creciente gracias al desarrollo de la técnica y la ciencia. Unos inventan y crean productos que nos hacen la vida más fácil, y otros ponen trabas para que esos inventores puedan trabajar, y para que la sociedad “fluya” con armonía.

¿Quién ganará, el optimista ó el pesimista? A largo plazo todos muertos… pero mientras haya vida, hay camino, y mientras avancemos, tenemos que confiar en la riqueza material que genera el capitalismo (con todos sus defectos). Estamos en una huída hacia adelante, y quizá al final esté el precipicio. Pero mientras no lleguemos no lo sabremos, y mientras tanto, seguimos avanzando.


El progreso técnico (para bien ó para mal), es imparable.

martes, 18 de junio de 2013

La Falacia del Cristal roto de Bastiat: sí… pero no. Una verdad a medias no es una verdad.

Este post surge a raíz de este artículo de Eva Prats Venta de viviendas y el efecto Sareb, y de un comentario de Vicent Vega en el que cita un post mío (solución paradójica y provocadora a la burbuja inmobiliaria y cualquier crisis) tras lo cual Eva Prats nos aportó este curioso vídeo donde habla de la Falacia de Bastiat (vídeo de 3 minutos) que podéis ver aquí:


Recuerdo que descubrí a Bastiat (economista francés del s.XIX seguidor de la escuela austríaca según tengo entendido) gracias a Álvaro Guzmán de Lázaro, que por cierto fue compañero mío de clase en el Liceo, aunque apenas me acuerdo de él, los nombres y las caras no son mi fuerte, yo suelo estar más… en las nubes :-) Empecé a leerlo, pero no me enganchó.

La falacia de Bastiat empieza diciendo que cuando un gamberro rompe el cristal de la panadería, parece que eso crea riqueza porque el panadero se ve obligado a cambiar esa ventana, contratando a un profesional y comprando un nuevo cristal. El problema que se puede ver fácilmente es que el dinero que se gaste el panadero en eso, no se lo gasta en otra cosa, con lo cual el supuesto efecto benéfico no existe: simplemente deja de comprarse un traje (por ejemplo) para cambiar la ventana.

Pues bien, vamos ahora con la falacia de la falacia.
Cuando ocurre una catástrofe natural ó una destrucción de riqueza como el cristal del panadero, la voluntad y necesidad de reparar ó sustituir ese bien es una actividad que formará parte del PIB, es decir, del producto interior bruto (riqueza creada durante ese año en concreto). Lo que Bastiat no dice (pero que debe de saber), son las diferencias entre el cristal y el traje: cuando se rompe la ventana, estás obligado a cambiarla sí ó sí. Cuando tu negocio marcha bien y te “sobra” dinero, quizá te compres un traje… ó quizá no. Peor: quizá te vayas de vacaciones y te gastes todo tu dinero fuera de tu país. Quizá te compres un bien importado ó un artículo de lujo: la asignación de recursos es muy diferente (lo cual quizá no es importante para un economista, pero sí para un filósofo…).

La gran diferencia es que una catástrofe natural destruye casas y bienes a los que estamos acostumbrados, que necesitamos. Haremos todo lo posible por reconstruirlo lo más rápidamente posible, y será una actividad que revertirá en nosotros (¿plan Marshall?). Por el contrario, cuando el panadero ó cualquier otro actor económico acumula riqueza, es posible que:


1.     aumente su ahorro (dinero inmovilizado, circulación del dinero cae)
2.     asigne esos recursos a la producción de otros bienes que no reviertan tan directamente en la economía LOCA
3.     dilate su decisión de compra de otros productos, etc


Según aumenta el confort de una sociedad, se reduce la presión para producir más. Es un tema conceptual largo, pero creo que se entiende la idea…

La economía en su origen era la ciencia que se ocupaba de asignar recursos limitados. Hoy día, son limitados pero mucho menos (en parte gracias al salto exponencial de productividad en los últimos 100 años, algo de lo que hablaré en otra ocasión). La economía parece más hoy día la ciencia de evitar despilfarros y favorecer una asignación “justa” ó racional de recursos, para evitar por ejemplo que se construyan un millón de pisos que luego van a estar vacíos…

Volviendo al tema, claramente, el efecto de una catástrofe dinamiza el PIB de ese año en el país en cuestión:


- obliga a asignar recursos DENTRO del país,
- de forma INMEDIATA.


Espacial y temporalmente, se favorece mucho más el PIB del país. Se contabiliza más “riqueza creada” ese año, y los economistas están contentos. Por supuesto, Bastiat tiene razón en que filosóficamente, la destrución del vandalismo (ó las catástrofes) no está justificado: al final, la sociedad vivirá mejor si nos dedicamos a fabricar cosas nuevas en vez de reparar ó sustituir las anteriores. El problema es que tal y como está planteada la economía hoy día, lo que cuenta es el PIB, no la riqueza anterior existente. La sociedad podría vivir muy bien si todos esos pisos vacíos se ocuparan y el Estado dejara de tirar el dinero de los impuestos…

En resumen, la falacia de Bastiat es mucho menos correcta de lo que ese video breve nos quiere transmitir. ¿Quién es el autor? Una vez más, seguramente alguien cuya ideología domina su capacidad de raciocinio, consciente ó inconscientemente.

Bastiat desmonta una falacia: eso está bien. Obviamente, lo que te gastas en cambiar el cristal no te lo gastas en comprar un traje, y el efecto global sobre la economía es el mismo. Lo que no dice Bastiat es que el cristal lo vas a cambiar seguro, mientras que el traje ó cualquier otro gasto / inversión, los puedes retrasar indefinidamente de año en año, lo puedes amasar como dinero, lo puedes invertir en una casa construída fuera de tu país, etc.


Y como filósofo amante de la “Verdad”, no puedo admitir una verdad a medias, sobre todo viniendo de alguien que en teoría no debería dejar “cabos sueltos”.

viernes, 14 de junio de 2013

La solución paradójica a la burbuja inmobiliaria: destruir casas, porque lo que cuenta es la producción anual

El PIB se define como la riqueza fabricada durante un año. Es decir, no se hace referencia a la riqueza ACUMULADA durante años ó decenios anteriores.

Por eso, cuando hay una guerra, ó una catástrofe natural que DESTRUYE bienes materiales, normalmente durante los años siguientes la economía crece y mejora, porque hay que reconstruir. Se ponen los medios porque hay un objetivo.

Japón ha sido durante decenios el segundo país más rico del mundo. A pesar de eso, sólo se habla de la “crisis japonesa”. ¿Por qué? ¡ Pues simplemente porque el país no crece ! Eso sí, la gran mayoría de la población dispone de varios televisores, varios coches, etc. Es un país pequeño, con una población de 100 millones de habitantes, y una cultura muy diferente de la occidental. ¿Había que sentir “pena” por la crisis japonesa? Es difícil crecer cuando ya tienes “todo” lo que se puede razonablemente tener en el mundo materialista actual.

Se da la paradoja absurda de que sólo medimos la riqueza fabricada durante un año, y si esa riqueza es menor que la del año anterior, entonces “estamos en crisis”. Quizá en términos macroeconómicos sea correcto, pero en términos humanos simples, filosóficos, es una ABERRACIÓN.

La solución el problema inmobiliario español es muy sencilla: DESTRUIR TODAS LAS CASAS VACÍAS que será difícil vender en los próximos 5 años.

Se asumen pérdidas, lo sentimos por los promotores, banqueros, constructores etc que se vayan a la ruina, pero es por el bien nacional. Y yo la verdad es que no lo sentiría nada.

Una vez destruido ese STOCK, si queremos comprar casa ó piso, habrá que construirla: eso dará trabajo a mucha gente, y la rueda volverá a funcionar…

¿Os parece ABSURDO? Pues os aseguro que sería MUY REAL !! Funcionaría. Eso sí, sin caer en los excesos anteriores.

Es una de las PARADOJAS DEL CAPITALISMO actual. Es un absurdo. Pero conceptualmente correcto.


Da que pensar…

jueves, 13 de junio de 2013

Selección francesa de fútbol en 1962 y 2005: buen indicador para un filósofo que observa la realidad

Una imagen vale más que mil palabras. En las siguientes fotos podemos ver la selección francesa de fútbol en 1962 y en 2005 (en anexo, en 1930). Después del escándalo de la selección francesa en el mundial de sudáfrica en 2010, se habló mucho en Francia de otro escándalo: la imposición de la comida halal (que el Islam permite) a todos los jugadores de la selección, sean ó no musulmanes. Laurent Blanc puso orden y decidió abolir esa práctica, aunque manteniendo la prohibición de comer cerdo por respeto a los jugadores musulmanes.


Selección francesa de fútbol en 1962 

Selección francesa de fútbol en 2005

En el año 2006, Franck Ribéry se convirtió al Islam. Su nombre islámico es: Bilal Yusuf Mohammed. Sus dos hijos se llaman Hiziya (espada del islam) y Shahinez. Otros jugadores como Anelka y Abidal también se han convertido al Islam, lo cual se suma a los que ya eran islámicos. Una excepción que confirma la regla: Cissé, de padres musulmanes, se convirtió al catolicismo. He leído por ahí que en 2010 la mayoría de los jugadores de la selección francesa de fútbol eran musulmanes, por primera vez en la historia. No lo he podido contrastar, al igual que ésta lista de jugadores musulmanes, que en cualquier caso tomo como orientativa:
  1. Anelka,
  2. Henry,
  3. Benzema,
  4. Ribéry,
  5. Vieira,
  6. Diarra,
  7. Makélélé,
  8. Nasri, y
  9. Abidal
La pregunta es: ¿qué tiene que ver todo ésto con la bolsa, las finanzas y la filosofía? Pues mucho.
Pienso que es un excelente indicador de la evolución de la sociedad francesa… y Europea. Como filósofo amateur, me gusta pensar sobre temas globales, analizar hacia dónde evoluciona nuestra sociedad, nuestra civilización. Y creo que ser consciente de esto, tiene importantes consecuencias sobre nuestro escenario de largo plazo. Además de los problemas de demografía en Europa, ¿podemos esperar que mejore la sociedad en los próximos decenios? La inmigración es una realidad, no es ni buena ni mala. De hecho es muy necesaria, considerando que sin eso Europa habría perdido millones de habitantes y los problemas de las pensiones serían aún mayores.

Pero me cuesta imaginar que la sociedad vaya a mejor considerando la evolución de los valores. Eso no me hace ser menos pesimista…

La evolución del paro tiene que ver con muchas cosas. La mezcla de socialismo e islamismo en Francia, ¿tendrá algo que ver con ésta evolución del paro?


Cuidado, no quiero parecer simplista ni demagógico. No pretendo sacar grandes conclusiones ni incitar a posiciones extremas. Sólo quiero ilustrar una realidad, y valorar qué consecuencias puede tener a nivel macroeconómico. Es una realidad muy conocida por todos, pero quizá no somos tan conscientes de ello como creemos. Como digo, no debemos sacar conclusiones contundentes. Tomamos nota, y vamos siguiendo los acontecimientos…


en 1930

miércoles, 5 de junio de 2013

Multar a padres de menores que reinciden en comas etílicos: un razonamiento que podríamos llevar al extremo. Reflexiones sobre ética, moral y Estado.


Noticia de hoy:


Me hace gracia cuando de vez en cuando rozamos temas filosóficos tan profundos como éste. ¿Quién es responsable? Es evidente que los padres tienen una gran responsabilidad. Deben formar y educar a sus hijos. El razonamiento es correcto, pero tiene más que ver con cuestiones teóricas, abstractas, filosóficas, que con cuestiones legales de Estado.


¿Qué es educar?
Educar es ante todo dar pautas de comportamiento, dar rutinas, y civilizar el animal que es el ser humano. Todos los niños hemos aprendido igual: por imitación. Eso significa que no alcanzamos un modelo de comportamiento a través de la razón sino simplemente copiando. Visto al revés, desde el punto de vista de los padres, se trata de dar ejemplo. Obviamente eso es complicado porque exige intentar en todo momento tener un comportamiento modelo.


Hoy he visto un nuevo anuncio-campaña que trata de evitar que los jóvenes se emborrachen salvajemente. Esa tenencia es creciente: para limitar accidentes mortales, ponerse el cinturón, la violencia de género… El Estado se gasta el dinero en publicidad… que en mi opinión no sirve absolutamente para nada. Porque como digo, educar no es cuestión de racionalidad sino de emociones y actos.

Es increíble, porque eso lo saben perfectamente los psicólogos. La relación afectiva es la que crea vínculos. Sin eso no hay transmisión. ¿Qué relación afectiva puede haber con el Estado? Ninguna. Si pretendemos educar con campañas informativas, es que no hemos entendido nada. Los comportamientos y las costumbres sólo se arraigan si hay vínculos y emociones.

Cada vez más, las futuras generaciones se educan en el colegio y a través de los medios, la TV y ahora internet. Los padres llegan a casa muy cansados y no quieren asumir su responsabilidad. Eso tendrá consecuencias a largo plazo, no sólo en cosas directas como ésta (borracheras de los hijos). El problema es que a largo plazo… ¿a quién le importa? Es casi imposible establecer relaciones de causa-efecto.

Cuando se llega al extremo de legislar, igual que con el tema de prohibir fumar en público, es porque se alcanza un punto muy grave, de epidemia, y ahí es cuando hay que legislar. Porque no lo olvidemos, estamos hablando de leyes, no de ética ni de moral. La ley es un tema práctico, mientras que la ética es un tema conceptual, abstracto. En esta sociedad práctica y corto placista, sólo se toman cartas en el asunto cuando el tema es grave: si vas al médico porque te duele la garganta y las pruebas básicas y rutinarias no revelan nada, te mandan para casa. Tienes que esperar unas semanas a que el problema sea más grave, y entonces sí te atienden.

Las asociaciones de padres se quejan de la medida, y con razón en parte. Obviamente hace falta prevención. Pero, ¿quién es el responsable de ésto? ¿El Estado? Una vez más, no lo creo. Prevenir es cosa de todos, de la sociedad, de los valores que se transmitan. Y eso es difícil cambiarlo por “decretazo”…

Aquí ocurre lo mismo que con la burbuja inmobiliaria: hace años, muchos años que eso es un problema evidente. Basta con salir a la calle y ver los botellones gigantes, las edades de los que beben, etc. Basta con una observación simple y sencilla de la realidad, no hace falta ser un experto en nada ni ser licenciado para darse cuenta de la deriva social. Sin embargo, al igual que con la burbuja inmobiliaria (evidente para un niño, al estilo del cuento del rey desnudo), ningún responsable (político, económico ó moral) se atrevió (ó tuvo el eco suficiente) de denunciar el problema ANTES de que fuera muy gordo. Eso es lo que haría un buen padre de familia: detectar y corregir el problema antes de que sea inmanejable. Pero nuestros gobernantes no son buenos padres de familia porque sólo nos dicen y nos dan lo que queremos oir y recibir. Cuando no es así, pues votamos a otro que nos haga más felices a corto plazo… o eso creemos.

¿Va a cambiar que se multen a los padres de hijos reincidentes en comas etílicos una tendencia global de la sociedad? Lo dudo mucho, muchísimo. Pero el tema que toca es interesante: los padres son responsables de ésto y de otras muchas cosas. ¿Por qué no multar a los padres cuyos hijos sean ladrones reincidentes por ejemplo? También nos podemos ir al extremo: ¿alguien ha investigado la infancia de alguno de los locos que matan en las escuelas de EEUU? A veces podemos establecer una relación causa-efecto, y otras no. Pero hay una realidad muy profunda que ésta noticia apenas roza: todos estamos interconectados, toda la vida es conexión e influencia. Todos somos culpables en mayor ó menor medida de la sociedad que tenemos.

Es un tema filosófico que da para un libro entero. La noticia no habla de ésto porque se trata simplemente de legislar para que el Estado AHORRE dinero evitando gastos repetitivos y evitables.
Insisto en una idea reiterativa: el Estado no debe ser el responsable de educar a la gente (ni a los adolescentes ni a los adultos). Una sociedad donde esa responsabilidad va desplazándose de las familias hacia las colectividades públicas (colegios, medios) y el Estado, es una sociedad que está cambiando su modelo de civilización sin ni siquiera darse cuenta de ello, y ahí está precisamente el peligro. Una sociedad pseudo-colectivista donde la masa tiene más poder.


Mi opinión es que el Estado no es un ente “moral”, sino una cabeza que debe gobernar para los intereses de la mayoría. Eso cada vez es menos cierto: el Estado parece a veces una “ONG” solidaria, y protectora de intereses minoritarios, lo cual estaría bien si no fuera su actividad principal (pero bueno es otro debate). Viendo que los gobernantes se dedican a retirar subvenciones en la cafetería de los Senadores, uno se pregunta si les queda tiempo para hacer lo realmente importante…

miércoles, 15 de mayo de 2013

MÁS FILOSOFÍA Y MENOS CIENCIA: sobre los objetivos de este blog

Muchos de los grandes gestores del mundo son filósofos, historiadores, filólogos, y en general, con orígenes relacionados con ciencias sociales y humanistas. El propio Keynes (considerado el mejor economista del s.XX), gran aficionado al mundo de la bolsa e inversor de éxito, decía que cuando tomaba decisiones de inversión, procuraba olvidar ó aparcar momentáneamente sus conocimientos de economista. De hecho, leí hace unos años un estudio que decía que los economistas son los que más pierden en bolsa. No hay nada peor que invertir en bolsa con un enfoque de economista clásico.

Denunciar los límites de la ciencia (y sobre todo la pseudociencia) y la necesidad de pensar con perspectiva y con humanidad, es uno de los objetivos de este blog. Por un lado debemos comprender qué es la ciencia, y hasta dónde puede llegar. Por otra parte, la filosofía (madre de todas las ciencias) debe aportarnos la sabiduría necesaria para hacer buen uso de la ciencia.

Hoy he escrito al respecto en Rankia (inaugurando mi tribuna allí).


Podéis leer el artículo completo AQUÍ.

martes, 30 de abril de 2013

LA ÉTICA DEL VALUE INVESTING: Invertir y Especular. Ideas clave para un mini ensayo.

El lema de mi blog es “Pensamiento crítico” y quiero ejercer de abogado del diablo en dos puntos clave: Invertir vs Especular, y dentro de la Inversión, el “Value Investing” concretamente. Termino exponiendo mi opinión sobre lo que realmente significa Invertir y crear Valor Añadido. Un mini-ensayo sobre la ética y moral del capitalismo y la “noble actividad de invertir“…

Introducción

La gente considera que el especulador es malo mientras que el inversor es bueno. Asocian la especulación al corto plazo, a una actividad poco ética donde se hace dinero rápido y fácil, mientras que la inversión es una actividad digna y respetable, practicada por ‘gentlemen’ cultos y refinados. No puedo estar más en contra de semejante caricatura.

En ambos casos estamos hablando de lo mismo: vender más caro. En ambos casos jugamos a ser más listo que los demás. Los “value” lo dicen claro: compro a un precio que esté al menos un 40% por debajo de lo que considero su valor real. La clave es no haberse equivocado en el cálculo de ese valor, y esperar que a medio y largo plazo, el mercado (ó alguien) sea capaz de reconocer ese valor. Pero la diferencia entre uno y otro es  aparente, la esencia es la misma: vender más caro de lo que se compra, cada uno intenta alcanzar ese objetivo con sus ideas y su sistema.

Considero que la separación entre los términos ESPECULACIÓN e INVERSIÓN es puramente ficticia, mental. En ambos casos queremos ganar dinero sin crear valor añadido. Esa es la definición del especulador, ya sea con horizonte corto plazo ó largo plazo, que es la separación que realmente deberíamos hacer. El INVERSOR es un especulador de largo plazo. Mientras que el especulador ansía hacer beneficios rápidamente, a corto plazo, lo cual está demostrado que es un error.
En el caso del especulador, todos tenemos claro que la actividad no es precisamente altruista, y ni siquiera está bien vista.

¿Por qué el INVERSOR goza de mejor reputación?
  1. Quizá porque sus herramientas son más sofisticadas y más “científicas”.
  2. Quizá porque al ser a medio y largo plazo, los resultados son menos impactantes, mientras que siempre hay algún especulador que pega un pelotazo a corto plazo, transmitiendo una falsa imagen y haciendo que mucha gente piense:
    a- 
    que todos los especuladores “se forran” igual (una conclusión precipitada, sin ninguna base)
    b- 
    que ese mismo especulador (y todos los demás), seguirá ganando igual (y no perderá casi nunca), es decir, que ese pelotazo es algo habitual en el mundillo (cuando es justo lo contrario).
La realidad es que unas veces gana uno, y otras veces gana otro. La tasa de mortalidad entre especuladores es mucho mayor que entre inversores, pero eso es un secreto que brókers y bancos no quieren divulgar, y que particulares no querrían escuchar de todas formas.

1- El RENDIMIENTO: la diferencia entre especulador e inversor es un MITO

En realidad, estamos reconociendo implícitamente que la diferencia entre invertir y especular está en el rendimiento obtenido: los beneficios rápidos y fáciles del especulador son reprobables, mientras que los beneficios suaves y lentos del inversor son una recompensa merecida por su trabajo, su esfuerzo y su valía. El problema es que si miramos los rendimientos anuales obtenidos al cabo de varios años, los “inversores” pueden y de hecho suelen obtener más rendimiento que los especuladores (en líneas generales). Se da la paradoja de que los inversores “conservadores” son los que más rendimiento obtienen a largo plazo. Warren Buffet es para muchos el mejor inversor de todos los tiempos, y su rendimiento anual medio está en torno al 20% (con mucha volatilidad entre unos años y otros). Su máxima es: “No cometer grandes errores“. Curioso, ¿no? Pero tiene su lógica: para ganar, lo primero es no perder. Hay que concentrarse en conservar su capital como primer objetivo, y por eso siendo “conservador” se consigue también ser “especulador” en el sentido de ser de los mejores en rentabilidad.

Lo que está mal visto es el enriquecimiento rápido y fácil. Pues bien, ¿qué pasaría si resulta que son los inversores los que más ganan? O planteado de otra manera, ¿cuál es el rendimiento máximo anual permitido para que sea ético? Los grandes inversores Value (ó Macro) como Buffet ó Soros han obtenido rendimientos medios anuales del 20-25% durante largos períodos de tiempo (30 años o más).
En mi opinión, invertir y especular es lo mismo. Un inversor que obtiene un 70% de rentabilidad en un año, ¿no es en realidad un especulador agresivo? Otros años perderá, y se compensará en parte, vale. Pero eso mismo ocurre con el especulador.

Imaginemos que un inversor compra acciones de un grupo de empresas que al cabo de 10 años se han multiplicado por 300 (¿Microsoft?). Un pelotazo brutal. Invierte 1000€ y recupera 300.000€. Si nos centramos sólo en los resultados (sin mirar cómo se han obtenido), parece que estamos ante un tiburón financiero que ha pegado un pelotazo. Lo tildaríamos de especulador.
Ahora al revés, cojamos un especulador que al cabo de 5 años ha perdido un 80% de su inversión. Quizá haya hecho una media de 100 operaciones al mes, pero de poco le han servido. Su actividad es igual de criticable éticamente, pero como ha perdido, nadie se va a fijar en él, ni lo van a criticar (puesto que las críticas muchas veces esconden simple envidia).

Socialmente se suele asociar la especulación a ser muy activo, y la inversión a tomar posiciones tranquilamente, a largo plazo, lo cual es razonable. Donde la confusión es total es en suponer que los especuladores ganan más que los inversores. De hecho las estadísticas demuestran lo contrario; los especuladores a medio plazo pierden dinero (la mayoría), suba ó baje la bolsa, mientras que los inversores a medio y largo plazo tienen más posibilidades de obtener una rentabilidad, porque al final dependen de si sube ó baja la bolsa. Esa es una de las razones por las que un “Value” tiene mucha mayor esperanza de vida que un chartista especulador de corto plazo: al final sigue el ciclo expansivo natural de la economía, y se dice que “aporta valor” cuando es capaz de batir de forma consistente a los índices de referencia.

Ejemplo reciente de nuestra economía española (que se sigue haciendo en otras partes del mundo):
Durante los años 90 y 2000 en España, cientos de miles de personas han hecho una operación ALTAMENTE ESPECULATIVA, que llamaban “inversión”, aunque sin ser conscientes de ello en la mayoría de los casos (lo cual no les exonera de responsabilidad). Esa operación consiste en comprar una casa con un grado de apalancamiento máximo, que es lo que ocurre cuando uno pone el 5% del valor del piso y el banco le presta el resto.

Valor de la casa: 200.000€
Ahorros:  20.000€
Préstamo del banco: 180.000€.

A los 8 años de comprar el piso, resulta que vale el doble. Si lo vendo por 400.000€, supongamos que lo pagado de hipoteca es parecido a lo que me habría costado vivir de alquiler (lo cual es muy razonable, porque vivir en cualquier parte cuesta dinero), lo importante es que he ganado 200.000€ invirtiendo sólo 20.000, que son los que tenía ahorrados al principio. He multiplicado por 10 mi capital inicial en menos de 10 años (900% de rentabilidad). Un pelotazo.

¿Es eso invertir ó especular? Contiene dos ingredientes básicos que se suelen asociar a la especulación más salvaje:
  1. el apalancamiento: de 1 a 10, puesto que he comprado algo que vale 200.000 teniendo sólo una décima parte de esa cantidad, es decir, muevo 10 veces más dinero del que tengo. Por cada 100€ invertidos, hay 90€ que no son míos, que me han prestado. Ay de mí si los pierdo…
  2. la rentabilidad: multiplico por 10, un 900% de rentabilidad en 8-10 años. Para multiplicar por 10 mi inversión cada 10 años, estamos hablando de una rentabilidad compuesta anual del 26%. (compuesta significa que se reinvierten los beneficios cada año). Es decir, la rentabilidad que obtienen los genios como Buffet y Soros. La diferencia es que Buffet y Soros siguen vivos al cabo de 40 años, mientras que los especuladores inmobiliarios han caído todos como hormigas.

2- El MÉTODO: una forma habitual (y equivocada) de separar Inversor y Especulador. El caso VALUE

El que especula en base al ciclo lunar ó cualquier teoría esotérica tiene menos prestigio (académico al menos) que el que usa modernos modelos matemáticos ó la filosofía Value. En ese sentido se explica el desprestigio de la actividad especulativa frente a la inversora tradicional: parece más serio invertir en una empresa en función de sus ventas, su beneficio, y su estrategia que en base a leyes ó teorías esotéricas sin base científica.

Consideración previa sobre “invertir por fundamentales”.
Oigo muchos razonamientos de tipo fundamental que son absurdos, sesgados y muy parciales, para nada “científicos” ni coherentes, y muchas veces totalmente vacíos, mientras que otros que son menos académicos son muy razonables e incluso más lógicos y potentes. Antes de entrar a criticar la ética del Value propiamente dicha, quería dejar constancia de la manipulación y simpleza con la que muchos hablan de “fundamentales”. En esos casos de debates callejeros sobre tal o cual empresa, la perspectiva fundamental es igual de cutre y vacía que la técnica: comprar acciones de una empresa porque se acaba de instalar en brasil puede ser igual de arbitrario que comprar porque el MACD ha dado “compra”. Y eso lo oigo a diario.

Personalmente insisto mucho en el lado “ARTE” de la inversión-especulación, y no me interesa la economía sin filosofía ni psicología. No hay mayor paradoja que la ciencia sin sentido común. No hay mayor peligro que la ciencia convertida en religión.

La diferencia entre un inversor y un especulador muchas veces se refiere en realidad a la diferencia entre el método que utilizan uno y otro. Inversor sólo debería llamarse aquél que compra un negocio por el negocio en sí mismo, como dijo Warren Buffet. Eso no lo hace casi nadie, y como decía, si al final obtienes un rendimiento brutal, y acabas vendiendo el negocio 100 veces más caro, entonces ¿cómo puedes tener la desfachatez de decir que no eres especulador? No me gustan los lobos disfrazados de cordero.

El MÉTODO VALUE: ética y moral


Una primera crítica: simple pero real

Tanto inversor como especulador intentan obtener rendimiento de su capacidad superior de análisis, entendimiento, comprensión ó juicio. El “Value” es más hábil a la hora de analizar balances y negocios en general, utiliza sus habilidades y conocimientos para comprar eso que los demás venden, porque sabe ó piensa que los demás están equivocados y él tiene razón. ¿Es eso ético? Si piensas que los demás están equivocados, ¿no deberías decírselo? Lo peor es que mucha gente lo dice, pero los demás no escuchan… así es la vida, así somos. Pero está claro que cada uno intenta aprovecharse de los demás: yo compro duros a peseta aprovechándome de la ignorancia de los demás, que venden convencidos de que esa acción vale menos (y/ó asustados).

La vida es así de injusta: eres más inteligente, y te aprovechas de los que lo son menos. No pretendo cambiar la vida. Pero digamos las cosas claras, de frente. La propia esencia del Value es inmoral, aunque quizá no más que otras muchas actividades. Mi objetivo es esperar eventos ó acontecimientos que generen miedo y revuelo para comprar muy por debajo del “valor” real. El hecho de que yo sea más listo y sepa ver ese valor real no me da derecho (filosófica e idealmente, por supuesto) a aprovecharme de los demás. Es un razonamiento discutible, pero no me negaréis que tiene su parte de razón. El margen de seguridad del 40% nos está diciendo que nuestro objetivo es comprar duros a tres pesetas como máximo.

Pongámonos serios: traduciendo las palabras bonitas

Cuando hablan de empresas con altos márgenes y que generan valor añadido, ¿qué significa? Es una forma elegante y disfrazada de decir que son empresas que abusan de su posición dominante. El pricing power ó capacidad de fijación de precios ó las barreras de entrada son otras formas de hablar de negocios que abusan del consumidor. El concepto de “valor añadido para el accionista” es otro eufemismo. Cuando una empresa gana dinero y tiene una elevada rentabilidad significa simplemente que podría vender más barato, pero no tiene necesidad ni obligación de hacerlo. Es lo que le ha pasado a Apple durante años. El “valor añadido” es simplemente “dinero ganado a costa de los compradores”.

Esto es un debate que va mucho más allá del “Value” porque toca la esencia del capitalismo. En una transacción comercial, ¿cuál es el precio JUSTO, aquél donde comprador y vendedor obtienen igual satisfacción y beneficio? Pues en realidad eso no existe, igual que la “justicia” en la vida es una quimera, un ideal. Pero dejando de lado esa utopía, podemos mirar el grado de injusticia: ¿se aprovecha en exceso el vendedor de la ignorancia del comprador? Insisto: es un tema muy largo y polémico. Mi idea central es que no debemos perder de vista que el capitalismo (como la vida y la sociedad) es injusto porque refleja el egoísmo y lucha permanente de la vida. No digo que sea malo, pero tampoco hay que caer en la ingenuidad e ignorancia. Todos los esfuerzos de las empresas se centran en fabricar productos de gran valor añadido PERCIBIDO. Es decir, por oposición a REAL. Vendo caro porque el valor añadido percibido por la gente es muy alto. Ejemplo: APPLE.

Dos casos muy conocidos: el ACTIMEL y los FERRERO ROCHER. Son dos productos de altísimo margen, ó como se dice hoy día, son productos de “gran valor añadido”. Es decir, productos con los que se forran las empresas, puesto que el Valor Añadido se mide (a grandes rasgos) como la diferencia entre el coste y el precio de venta. Un yogur pequeño que contiene miles de millones de cositas pequeñas que son buenas para la salud, que te bebes en dos tragos (te sale a euro el trago), y una avellana envuelta en chocolate que se presenta en papel dorado y donde el precio se fija en función del envoltorio y no del contenido. Por cierto, en EEUU Danone ha tenido que pagar una multa millonaria por publicidad engañosa (haciendo creer que el Actimel es casi una medicina milagrosa). Multa que como siempre, es peccata minuta comparado con el beneficio del producto. Las multas que se imponen por infringir normativas de competencia son cada vez mayores, y sin embargo rara vez tienen efecto alguno en la cotización. ¿Por qué será? Tocamos aquí uno de los puntos débiles del capitalismo, que por supuesto no es un sistema perfecto.

Imaginemos que Danone, por la razón que sea, se hunde en bolsa. Llega un inversor Value, y la compra. Al cabo de 10 años se ha recuperado. ¿Valor añadido para la sociedad? Ninguno, si ese inversor se ha limitado a mantener esos títulos en cartera sin intervenir en la gestión de la sociedad. Sigamos ahondando en temas clave de la filosofía Value.

Uno de los criterios que atraen mucho a los “inversores Value” es la capacidad de fijar y controlar los precios (embellecido con el término “pricing power“), y de mantener potentes barreras de entrada (otra forma bonita de decir que se reparten el pastel entre unos pocos). Una empresa que cumple eso y que está barata, es una candidata a entrar en la cartera. Como me dijo un buen amigo abogado que trabaja en una enorme multinacional, esos comportamientos suelen ser clasificados como infracciones a la normativa de competencia. Resulta que nuestros amigos los angelitos “value”  invierten en empresas que se aprovechan de una posición dominante, y que podría estar lindando con la legalidad. Pero al margen de que sea legal ó no, me centro aquí en la ética: un Value está encantado de comprar acciones de una empresa que es un monopolio de facto (u oligopolio), una empresa que difícilmente podrá tener competidores, y que por lo tanto tendrá siempre mucha más libertad para fijar un precio que tenderá a ser el “precio máximo que pueda pagar el comprador“. Ya no es que eso sea ó no sea ético, es que va en contra de los propios principios del capitalismo donde la libertad y la competencia son principios sagrados sobre los que se vertebra el bienestar de una sociedad. ¿Os dáis cuenta de la gran paradoja? Los Value Investor suelen ser grandes defensores del liberalismo. Los gestores de Bestinver por ejemplo, son seguidores de la escuela austríaca. Quieren que funcione la libertad y el no intervencionismo como pilares de la sociedad, pero luego están encantados de poder comprar acciones de una empresa que opera en un mercado donde la competencia es muy complicada.
La polémica está servida.

3- Punto clave final: mi definición del término INVERSIÓN

Vayamos aún más lejos: sólo puede considerarse inversor aquél que invierte en un negocio que empieza de cero, ó que se amplía. El que se limita a comprar acciones (que otro vende) en un negocio que ya está montado y funcionando, un negocio que ya existe, y con más razón si da beneficios, entonces es simplemente un especulador. Invertir es generar Valor para la sociedad en general, pero generar valor DE VERDAD, no en términos de economista, es decir, realizar una actividad en el mundo real, que no se venía realizando antes. Un “value” que compra acciones de una empresa y las vende dos años después un 60% más caro, no ha generado ningún valor añadido para la sociedad, simplemente ha ganado dinero comprando un negocio en un momento deprimido, haciendo uso de su capacidad superior de analizar y comprender un negocio. Ha comprado duros a peseta, y ha tenido la paciencia de que ese negocio dé sus frutos.

Salvo que el Value intervenga directamente en la gestión del negocio, cambie los procedimientos ó invierta en nuevas fábricas ó en comprar más máquinas, es decir, salvo que reflote (gracias a su gestión) un negocio que perdía dinero ó lo amplíe, no se puede decir que “aporte valor” a la sociedad. Si se limita a comprar acciones a un precio deprimido y venderlas unos años después por el doble ó el triple, entonces es un simple especulador. Y eso es lo que hacen la mayoría de fondos “value”. Por lo tanto, son tiburones especuladores, igual que los demás.

Esta definición es fundamental, porque echa por tierra todo el supuesto “bien” de la industria inversora, que en realidad es sólo especuladora. Se salvan los fondos de capital riesgo que compran empresas en quiebra, e intervienen en la gestión para sacarla a flote. Ahí sí hay creación de riqueza, y aportan valor añadido a la sociedad (y no sólo a sus bolsillos). Considero esta distinción vital. El inversor que tiene mérito es el que monta una fábrica, incluso una tienda, el que realiza una actividad en el mundo real. No el que compra acciones y las vende más caras. Y cuidado porque no pretendo que esa actividad desaparezca ni quiero “demonizarla”. Sólo quiero ser justo y llamar a las cosas por su nombre, ponerlas en su sitio. 

Recapitulando y reflexión final, la ética en la vida

Yo tengo muy claro, como decía al principio, que un inversor es un especulador disfrazado de bueno. Las dos actividades me parecen carentes de moral. La ética y los principios de la vida en todo caso vendrán por otra parte, como por ejemplo, dependiendo de qué hagas y cómo gastes ese dinero que has ganado (y que globalmente podemos decir que ha perdido otro, aunque eso habría que explicarlo). La ética y la moral en la vida es un TODO que viene determinado por nuestro comportamiento en muchos ámbitos y a lo largo de toda la vida. No debemos, y no pretendo juzgar a nadie, porque todos tenemos partes buenas y partes malas, por lo que siempre es muy peligroso sacar conclusiones a partir de nuestra observación parcial de la realidad. En este tema concreto, considero que la forma de gastar el dinero es igual ó más importante que la forma de ganarlo (siempre que sea legal). Es otro tema delicado, pero ahí queda la idea.

Este artículo es largo, pero a pesar de eso no es ni mucho menos exhaustivo. Trato puntos polémicos y para defenderlos debería extenderme más. Mi objetivo era solamente provocar una reflexión y poner sobre la mesa aspectos que tienen una gran parte de verdad, aunque son discutibles.

  1. Un inversor es un especulador de largo plazo (si se quiere).
  2. Ambos intentan ganar dinero sin crear valor añadido, simplemente vendiendo más caro.
  3. La tasa de mortalidad entre especuladores es mucho mayor que entre inversores (y curiosamente los “malos” son los especuladores). Dicho de otra manera: la esperanza de vida de un inversor (largo plazo, operaciones tranquilas) es mucho mayor que la de un especulador.
  4. Un Value Investor no crea valor porque no se crean empresas ni negocios nuevos, sino que se explotan los que ya existen.
  5. Un Value Investor se aprovecha de la ignorancia de los demás, al estilo del timo de la estampita, comprando a precio de saldo lo que en realidad vale mucho más (pero los demás no lo saben).
  6. Un Value Investor está encantado de comprar acciones de una empresa que disfruta de posición dominante, barreras de entrada, y pricing power (capacidad de fijación de precios).
  7. A largo plazo un inversor obtiene un rendimiento mucho más sólido y consistente que los especuladores, que caen en desgracia tan rápido como han subido.
  8. Si medimos la moralidad ó inmoralidad de un beneficio en función de su cuantía, entonces los inversores son más inmorales que los especuladores, aunque la gente se fija en los casos de corto plazo donde siempre se encuentra a alguien que ha pegado un pelotazo espectacular.
  9. Si medimos la ética de un inversor en función de su estilo de vida y de cómo gasta su dinero, entonces es muy variable, pero ya sean especuladores ó inversores, los que tienen éxito de forma duradera, normalmente son humildes y discretos, no hacen ostentación de su riqueza (Buffet seguía con su mismo coche viejo durante años, Soros en su mismo piso pequeño etc).

domingo, 21 de abril de 2013

LA INCERTIDUMBRE CHINA: Crecimiento, burbuja inmobiliaria y comunismo

En línea con el enfoque de mi blog, bolsa y filosofía, quiero ofrecer mi visión del tema China, mucho más conceptual que “científica” ó basada en números, pero no por ello menos importante, en mi opinión. Sin ánimo de hacer un análisis exhaustivo ni mucho menos, quiero lanzar algunas reflexiones que no suelo escuchar por ahí.

Comunismo y mentira
Si la mentira y la manipulación de la verdad es consustancial al género humano, lo es todavía más en sistemas comunistas, como hemos visto en todos los países que han tenido la mala suerte de sucumbir a esa ideología tan destructiva, desde la URSS hasta Corea del Norte, pasando por Cuba ó centro Europa. La razón es eso que usamos para justificar y llegar donde nuestro corazón nos quiere llevar, y por eso algún filósofo dijo que la razón es esclava de nuestras pasiones.  Yo lo llamo el “servilismo de la razón“, y éste alcanza cotas superiores en países donde no hay libertad y sí censura, opresión y control de las masas.

La URSS mintió sobre todo: riqueza, desarrollo, e incluso número de habitantes. ¿Por qué se da por bueno que China tiene 1.300 millones de habitantes? Igual son muchos menos. ¿Por qué se les respeta y toma en serio? Pues porque le interesa a Occidente, simplemente. Poderoso caballero es Don Dinero. A otros comunistas no se les da tanto juego: cuba, corea etc, porque no tienen tanto peso en la eco mundial.

La moda: el riesgo de llegar el último
Me preocupa que China esté tanto de moda. Todo el planeta está ya enterado de que son una potencia, que van a liderar el mundo, que crecen a tasas elevadísimas, etc. En Europa quizá Francia sea el eslabón débil (como vengo diciendo desde hace tiempo); quizá China sea una verdadera bomba de relojería mundial.

China está de moda. Podemos hablar de euforia mundial respecto al “efecto China”. Afortunadamente el índice Hang Seng no está desbocado al alza, y eso me tranquiliza en parte. China lleva ya mucho tiempo estando de moda, y quizá siga estándolo porque responde a una realidad, que por otra parte no discuto. Que sean 1.300 millones de habitantes ó 900, tampoco cambia gran cosa: sigue siendo un país llamado a liderar el mundo ó estar en el top 5 sin duda.

El problema del ritmo de crecimiento
¿Cuánto tiempo puede mantener un país un ritmo de crecimiento del 8% anual (suponiendo que sea real)? Lo que importa en economía son las derivadas segundas: crecer menos es una mala noticia para los mercados, igual que reducir el ritmo de caída es bueno para las bolsas (como principio general). Bajo este punto de vista, hay más riesgos que oportunidades provenientes de China, porque a poco que echen el freno, será interpretado negativamente por los mercados. Crecer al 6% sigue siendo magnífico, pero si vienes del 8%, no lo es tanto. Así funcionamos. Por eso en España la sensación de crisis es tan aguda, a pesar de que seguimos viviendo mucho mejor que hace 25 años en España.

Intervencionismo del Estado: asignación de recursos y despilfarro en un país comunista.
Nos quejamos del intervencionismo del Estado y de la burocracia en España y otros países europeos. Pues que será en China, son dirigistas, planes quinquenales, ¡ Son Comunistas ! A la vieja usanza. Nos quejamos de corrupción, manipulación de masas, deformación de la verdad en nuestras democracias: allí eso forma parte esencial del sistema.

Echamos la culpa al Estado español de la mala asignación de recursos y despilfarro. Imagínense en China donde el Estado mete mano en todo. Insisto: no quiero entrar en números y demostraciones económicas porque me vale con el razonamiento. De todas formas el futuro es incierto y desconocido, pero me parece importante conocer estas ideas para comprender de dónde pueden venir los riesgos.
No he entrado en detalle de la burbuja inmobiliaria China, y por supuesto un dato no demuestra nada, ni se pueden sacar conclusiones generales a partir de un ejemplo. Pero ahí queda: la ciudad fantasma de Kangbashi se construyó para 1 millón de personas en 5 años, al igual que en otros casos, debido a explotaciones de carbón ó gas; tan sólo alberga 30.000, porque los inmigrantes han preferido instalarse en otras ciudades más antiguas y más baratas en la región. Link a reportaje del Dailymail con muchas fotos. Aunque la ciudad fantasma más grande de China es Ordos, que ha supuesto 120.000 millones de euros tirados a la basura: aquí un link sobre un reportaje de la BBC.


Os dejo un link interesante con fotos vía satélite de otras ciudades fantasma en China y datos más concretos sobre la burbuja inmobiliaria China que desde 2010 parece estar bajo control “gracias” a la intervención del Estado subiendo los tipos de interés e incrementando las reservas obligatorias a la banca. Es curioso que el mecanismo de la burbuja es parecido al caso español: las autoridades locales ganan dinero con la venta de terrenos para construir, empujando así a los bancos a dar créditos atractivos a los promotores, mientras que los particulares prefieren invertir en ladrillo antes que en una bolsa inestable, a menudo pagando en efectivo.


sábado, 20 de abril de 2013

El peligro del joven líder supremo de Corea del Norte: jugando con fuego

Hace unos meses publiqué un artículo sobre la energía nuclear y la primitiva, un curso básico de probabilidad, donde jugaba con conceptos (como me gusta hacer) hablando de algo muy serio en realidad. Ahora la amenaza de Corea del Norte vuelve a poner el tema nuclear en primera plana. Es quizá uno de los mayores precipicios a los que se enfrenta la humanidad. Tiendo a ser un poco pesimista, pero en este caso pienso que soy más objetivo. Es cuestión de probabilidad, o sea de tiempo. ¿Quizá cientos, miles de años?

La principal novedad con el líder nor-coreano es su edad: estamos ante el jefe de Estado más joven del planeta, 30 años recién cumplidos (habría nacido el 8 de enero de 1983).

Como siempre digo, la psicología es un tema central. Para esa joven ciencia, la adolescencia es la edad en la que se forja la personalidad. Nos posicionamos respecto al resto, nos afirmamos muchas veces oponiéndonos a los demás, buscando incluso la confrontación. La construcción de un individuo adulto es un proceso muchas veces tormentoso, una época complicada. Con 30 años ese proceso ya debe haber concluído, aunque en nuestras sociedades occidentales cada vez se retrasa más. ¿Qué ocurre si Kim Jong-Un es un adolescente tardío? Quizá sea una reflexión superficial considerando el entorno en que se ha criado… ó quizá no. Desde luego juventud tiene.

Hace tiempo leí un estudio que no he podido volver a encontrar, aunque sus conclusiones me parecen muy válidas. Hablaba de una correlación entre las principales revoluciones en la historia de la humanidad y las explosiones demográficas. La idea es que existe una relación entre las revueltas y la existencia de un porcentaje alto de jóvenes en la sociedad. Una pirámide con una base ancha es foco de revueltas. Pasó con mayo del 68 (baby-boom posterior a la II GM), y con las revueltas árabes es muy posible que haya ocurrido algo parecido. Lo que provoca revueltas no es el levantamiento contra injusticias, sino el idealismo y utopía de la juventud. Sin jóvenes parece difícil que haya revueltas, aunque las injusticias siempre están ahí.

¿Qué pasa si nadie controla el “fervor de la juventud” en el “líder supremo” de Corea del Norte? Me dan escalofríos de pensar que esos “locos” puedan cometer locuras, que es lo propio de los locos. De hecho, en realidad me pregunto cómo es posible que no haya pasado nunca algo más grave. ¿Cómo es que ninguno de los dirigentes iluminados que pululan por todo el planeta ha llegado a lanzar ninguna bomba atómica? Los locos hacen locuras. Parece que incluso los locos tienen conciencia de la vida humana y saben dónde está el límite… ¿ó no? En la época de la URSS la tensión fue máxima, pero no pasó nada. Irán, Corea del Norte y no sé si alguno más, son candidatos a esa locura.


Es una posibilidad que siempre está ahí. Tener fe ciega en la responsabilidad última del ser humano es no ser realista. Matemáticamente, es cuestión de tiempo. Menos mal que la vida no son sólo matemáticas. Deseo estar totalmente equivocado, pero no creo que estar confiado sea tampoco correcto. El riesgo está ahí.