HOME BLOG MERCADOS ECONOMIA FILOSOFIA

sábado, 15 de diciembre de 2012

Nuevo tiroteo en EEUU. Síntoma de algo más grave y profundo.

El nuevo tiroteo en EEUU que deja 27 muertos vuelve a poner sobre la mesa un grave problema de fondo en la sociedad americana, y en general en todas las sociedades.

Como siempre, se plantean soluciones materiales, como se corresponde en una sociedad científica-material, por oposición a filosófica-espiritual (en el sentido profundo de la palabra). El debate de la posesión de armas en EEUU es una vez más un debate falso, que sólo aflora superficialmente el problema. Es un parche, una forma de mirar la realidad que se refleja en la pared de la caverna platoniana, en vez de mirarla de frente.

Es una de mis ideas centrales y recurrentes: hablamos de política, de sistemas, de ideas, de instituciones, porque queremos arreglar el mundo “sin mojarnos”, cogiendo un atajo (sin querer reconocer que no hay atajos para que mejore el mundo). Las grandes religiones y filosofías en la historia de la humanidad coinciden en un punto: el objetivo debe ser mejorarse a sí mismo, cambiarse a sí mismo. No hablan de política ni de sistemas, es decir, no hablan de grupos humanos ó sociedades, sino de individuos, porque la esencia de las sociedades son los individuos.

Con buenas personas, cualquier sistema funcionaría bien, ya sea comunista ó capitalista. De hecho, con buenas personas, no haría falta policía ni ejército, ni ministerio de justicia, ni hacienda, etc. Cuanto mayor sea el porcentaje de malas personas, peor funcionará un sistema, e insisto: esto es válido sea cual sea ese sistema. No importa que sea comunista ó fascista. La creciente población carceral que hay en EEUU, y en Europa (que sigue los pasos de EEUU en éste y en otros muchos aspectos, como por ejemplo la obesidad), es un buen ejemplo. La creciente legislación en todos los campos de la vida social también pone de manifiesto la necesidad de regular comportamientos que no se regulan por sí mismos, es decir, que los individuos no hacen “por las buenas”.

Llegamos al centro del razonamiento: la individualidad del SER HUMANO es la esencia de cualquier sociedad. Individuos de calidad, con valores y principios éticos elevados, formarán una sociedad de calidad. Si los individuos que la forman tienen pocos valores y un comportamiento poco ético, la sociedad (ó civilización) no puede ser buena.

Volviendo a la práctica: los tiroteos en Europa ó en EEUU son reflejo de una sociedad enferma. Soy de los que piensan que todos somos subproductos de la sociedad: cada uno de nosotros es el resultado de lo que hemos recibido a nivel genético y sobre todo a nivel educacional y ambiental, en lo que a comportamientos se refiere (que es de lo que estamos hablando). Supongo que no se puede explicar todo, ni lo pretendo. Pero los tiroteos crecientes y la violencia, son síntomas de algo más profundo.

Por supuesto, hay que tomar medidas. Son medidas de urgencia, de apaga-fuegos, que se deben tomar a corto plazo (algo muy típico en una sociedad orientada al corto plazo). El problema es que no sólo no se toman medidas de otro tipo, sino que ni siquiera se habla de ello. Ese es el problema (y por eso escribo sobre ello). Nadie hace autocrítica. El nivel de debate es muy pobre y superficial.


No puedo evitar plantear que estos “locos” son también víctimas. No sé de quién, si es que eso se puede determinar. Este tipo de sucesos tan tristes y dramáticos son recordatorios de algo que no funciona, que no va bien. Son el reflejo de algo más grave y más profundo que perturba la base de una sociedad. Me gustaría que se hablara más de ello y se tomaran más medidas de fondo, de largo plazo. Pero no veo nada de eso, y lógicamente no puedo dejar de ser pesimista.

Paralelismos entre los casos Kerviel (broker) y Armstrong (ciclista). Pierde el Sistema

El bróker francés KERVIEL fue condenado por hacer perder 5000 millones al banco Société Générale, y hace unas semanas no prosperó su recurso, reafirmándose su condena. Lo que más me llama la atención es que dicen (al menos los periodistas) que fue condenado “por perder 5.000 millones a SG“, y NO por las prácticas realizadas.

Otro bróker en UBS le hizo perder 2.000 millones, y un bróker de JP Morgan en Londres también les hizo perder varios miles de millones. En mundo de tiburones, eso ocurre. La cuestión, como diría TALEB, es que sólo nos fijamos en la parte del iceberg visible, cometiendo el error burdo y bárbaro de pensar que lo que vemos es “toda” la realidad, y no hay nada más.
Al contrario, podríamos pensar que son prácticas habituales. La única forma de que un trader le haga ganar 5.000 millones a un banco, es que otros los pierdan: el mercado es un juego de suma cero (aquí hablamos de derivados, donde está muy claro, aunque sostengo que también en bolsa viene a ser lo mismo, pero eso es otro debate…).

Si condenan a Kerviel, lo que me gustaría es que condenaran también a otro bróker por prácticas delictivas que hayan dado beneficios. Eso sería magnífico en un mundo ideal. Pero no, sólo te condenan si pierdes… y te pillan. Eso es lo que nadie dice…

Por no hablar del ridículo total que hace Société Générale, una razón por la que yo nunca invertiría en ese banco (y quizá en ninguno otro). ¿Cómo voy a fiarme de sus mecanismos de seguridad? (suponiendo que no mienten y nadie estaba al corriente, lo cual es muy dudoso igualmente…). Sea como sea, la sensación de inseguridad que transmiten es para salir corriendo.

Y se me ocurre un paralelismo con el caso ARMSTRONG, donde en mi opinión quien más pierde es la Federación de ciclismo internacional, que básicamente nos viene a decir que hace 10-15 años que no sirven para nada, y no tienen ningún control sobre el mundo del ciclismo. Sin duda estamos ante un caso de psicología donde la necesidad de encontrar una cabeza de turco prevalece por encima de todas las cosas. Culpan a Armstrong, pero para mí quien hace el ridículo más absoluto es el Ciclismo. Quien más pierde, de lejos, es el ciclismo.

Le quitan los 7 TOURS que ganó, pero deciden dejarlos desiertos. Claro, lógicamente, porque si les tienen que dar el dinero del premio a otros… Ahora, cuando se estudie la historia nos dirán: “los Tours de todos estos años, no los ganó nadie“. Menuda broma.
No sólo eso: ¿cómo estar seguro de que el 2º, 3º y sucesivos no se doparon? Seguramente lo hicieron varios, y en ese caso Armstrong sería justo vencedor: todos compiten con las mismas reglas, ¿no?

En fin, esto es un debate largo y controvertido. Las conclusiones importantes en mi opinión:

  1. el dinero lo corrompe todo: el deporte se convierte en espectáculo, y en negocio. Las Olimpiadas por ejemplo, no tienen hoy día ningún sentido más allá del enorme negocio que generan. (por poner un ejemplo). En la banca (y en cualquier parte), se pueden hacer trampas para ganar… siempre que no te pillen. ¿Por qué sorprendernos de que un tiburón ataque a otro? Forma parte de su naturaleza agresiva y competitiva. Es como fabricar coches de 300 caballos para no correr…
  2. el mundo funciona mucho peor de lo que nuestras mentes infantiles tienden a creer. Muchas cosas que parecen imposibles ó muy poco probables, ocurren a diario. Siempre pensamos que los organismos oficiales, que las grandes empresas, las grandes instituciones, por el mero hecho de serlo, funcionan bien y son eficientes. Igual que los niños en el colegio, que no pueden imaginar que sus profesores se equivoquen, ó no sepan algo: son figuras de autoridad (ver el experimento de MILGRAM). Lo difícil es asumir esa incertidumbre, vivir con escepticismo: desaparecen las referencias que nos dan seguridad.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Esta crisis no tiene nada que ver con la de 1929. Productividad y riqueza están muy lejos

Lo que hoy día produce un granjero en EEUU cultivando una hectárea de terreno, hacían falta 100 granjeros hace 80 años. Eso es la mejor definición de lo que significa incremento de PRODUCTIVIDAD. Cada vez hacen falta menos personas para producir la misma cantidad de bienes; ó si se prefiere, la misma cantidad de personas produce una cantidad creciente de bienes. Algunos ejemplos de próximas evoluciones posibles:

- cajeros en los supermercados: podrían desaparecer completamente gracias a una tecnología que permitiría calcular en un segundo todo lo que llevamos en la cesta de la compra.
- conductores: si se pone a punto la conducción automática, ¿qué pasaría con los taxistas, con los conductores de camiones?

Son simples ejemplos que ponen de relieve un reto en el que ya estamos envueltos.

Vengo diciendo hace tiempo que la crisis actual no tiene nada que ver con la gran depresión de los años 30, cuando había colas delante de los comedores populares. La productividad de un granjero es la mejor imagen para explicarlo. Eso es lo que hace que tengamos millones de parados y que sean “asumibles” por la sociedad: los que trabajan, tienen una productividad increíblemente superior a la que había hace 100 años. Dicho de otra manera, la riqueza global de las sociedades occidentales actuales es extraordinariamente mayor. Hay riqueza de sobra: vivimos en la cultura de la opulencia. Y eso para los seres humanos eso ha significado inevitablemente despilfarro. En períodos de crisis como el actual, el objetivo es reconducir esas ineficiencias y realizar una mejor asignación de recursos.

El reto de la sociedad es integrar y asumir esos cambios. Por ahora, en vez de trabajar menos, lo que está ocurriendo es que cada vez trabajan menos personas (de forma remunerada), pero los que trabajan lo siguen haciendo el mismo número de horas y días (aproximadamente). Problema: crece la tasa de paro, y como estamos viendo en EEUU, quizá esa tasa de paro está creciendo para no caer. El ejemplo español es un extremo: ¿cómo se pueden asumir 5-6 millones de parados, y una tasa de paro del 25-30%, incluyendo millones de jubilados y una tasa de dependencia (nº de cotizantes por cada pensionista) inferior a 2? Hace falta que los niveles de productividad sean realmente altos para que unos pocos trabajadores puedan mantener a tantos parados y tantos pensionistas. Y no hablo de que sean altos comparados con otros países occidentales hoy día, sino comparado con la historia reciente de la humanidad.

No cabe duda de que el progreso tecnológico ha cambiado la faz de la tierra. Y por ahora ese es el camino, para bien o para mal.

Volviendo a nuestros granjeros, ¿qué hacen los 99 granjeros que “sobran”? Si siguen produciendo, obviamente habrá que tirar produccion, porque sobra. Si no trabajan, tendrán que comer de lo que produce en único granjero que trabaja, lo cual nos lleva al problema central: la redistribución de la riqueza, y algo más importante pero que no miden los economistas: la ocupación vital de los seres humanos. Porque en nuestras sociedades opulentas, el problema ya no es a grandes rasgos “comer” (como lo era hace 60 años), sino tener actividad vital, sentirse últil y valorado, y tener salud, física y mental. Problemas de orden ético y moral mucho más que económico, lo cual es un problema añadido en una sociedad que cada vez “piensa” menos y actúa más en una acelerada huída hacia adelante…

El tema del progreso como DOGMA en las sociedades occidentales actuales da para mucho debate. Es una de mis ideas recurrentes, así que ya tendremos ocasión de darle más vueltas, porque lo considero importante.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Los misterios del espacio-tiempo. Nuestros sentidos nos engañan.

Las estrellas del cielo son una realidad falsa: la luz que nos llega salió del punto de origen hace ya muchos años. Dado que el universo está en expansión (un viaje contínuo), y que los planetas y las estrellas giran alrededor de una órbita, esa estrella que vemos en el cielo ya no está ahí donde la vemos. Incluso es posible que no exista (si ya murió). Al mirar al cielo, ¡¡ estamos viendo el pasado !! (aunque para nosotros es presente). Si lo pensamos un momento, resulta asombroso… Pero hay más.
Cada estrella está a una distancia diferente de las otras estrellas. Alguna estará a una distancia de pongamos 1000 años luz (lo que significa que estamos viendo una luz que salió de su punto de origen hace 1000 años), y otras estarán a 1000 millones de años luz (qué barbaridad, hace 1000 millones de años… !!). Todo ésto significa que no sólo estamos viendo el pasado, sino un pasado deformado, irreal (nunca han existido todas esas estrellas simultáneamente y en esa situación u organización en que las vemos).

Así que el cielo es un pasado deformado, una mentira doble: ni esas estrellas están ya ahí, ni se corresponden a un momento del pasado en concreto, sino a miles de instantes dispersos del pasado, reunidos en un único punto de vista: el nuestro actual.

Me encanta mirar el cielo estrellado. Es precioso, pero es irreal. Es una mentira maravillosa de contemplar. Cada vez que miro al cielo por la noche, no puedo evitar pensar que lo que estoy viendo, no es real, no existe tal y como lo veo… aunque es “mi verdad”, en mi presente (maravillas del espacio-tiempo…).

Algo parecido ocurre con los humanos: coexisten en nuestro presente multitud de instantes dispersos en la evolución. Hoy día hay humanos que viven casi en la época prehistórica. Otros viven igual que nuestros antepasados de hace 3000 años. Otros viven como en la edad media. Y así indefinidamente, resulta que eso que llamamos “ser humano” es una realidad tan abstracta como las estrellas que vemos en el cielo.

Esa realidad abstracta es muy difícil de resumir, de concentrar y condensar en una teoría. La racionalidad de nuestro comportamiento es un dogma moderno, que han utilizado filósofos y economistas en sus teorías, y en mi opinión es la base de errores mayúsculos. La racionalidad de los mercados financieros es una extensión natural de esos errores de partida. Hemos intentado hacer una teoría general del comportamiento aplicable a todos los seres humanos. Quizá hemos cometido el error de suponer que todas las estrellas que vemos en el cielo están a la misma distancia de la tierra y representan una realidad fija y homogénea…